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Necrológica:

Andréi Voznesenski, el poeta del 'deshielo' soviético

En la URSS sus libros solo se vendían en el mercado negro

El famoso poeta Andréi Voznesenski, uno de los iconos de la literatura rusa de la segunda mitad del siglo XX, falleció ayer en Moscú a los 77 años. El poeta estaba gravemente enfermo: hacía poco había regresado de Múnich, donde le operaron las arterias, y antes había sufrido dos derrames cerebrales, el último de los cuales le había hecho perder el habla.

Arquitecto de profesión, Voznesenski, como ha dicho un crítico, terminó casándose con su amante: la poesía. Había empezado a componer versos muy temprano, en la infancia, y cuando tenía 14 años le envió sus poesías a Boris Pasternak -que en 1959 recibiría el Premio Nobel-, quien después de leerlas lo invitó a un encuentro.

Su primer poema, Maestros, lo publicó en 1959, dos años después de haberse diplomado en el Instituto de Arquitectura de Moscú, y en 1960 aparecieron dos libros suyos de gran éxito: Parábola y Mosaico.

Ídolo de masas en los años sesenta, sus recitales reunían a miles de personas. Nunca antes ni después la poesía alcanzó tan alta popularidad en Rusia. Los poetas de la llamada generación de sesenta -Bella Ajmadúlina, Yevgueni Yevtushenko y Robert Rozhdéstvenski- llegaron a llenar recintos enteros.

La fama internacional le llegó no por la poesía, sino por la política. En un encuentro con artistas y escritores celebrado en marzo de 1963, el dirigente máximo de la Unión Soviética, Nikita Jruschov, arremetió contra el escritor: "Fuera de aquí, señor Voznesenski; váyase donde sus amos. Daré orden a Shelepin para que le expida un pasaporte". Jruschov, que veía en Voznesenski a un cosmopolita, a un divulgador de los valores occidentales, amenazaba así con expulsar a Voznesenki del país, a Estados Unidos, donde el poeta había estado dos años antes y había hecho amistad con Allen Grinsberg y conocido a Arthur Miller y Marilyn Monroe.

Voznesenski fue acusado de "formalista" y sus libros podían encontrarse prácticamente solo en el mercado negro soviético o en el extranjero. Fue considerado una de las figuras emblemáticas del deshielo soviético postestalinista de la década de los 60. Pero no toda su poesía es vanguardista, también escribió versos simples, que se convirtieron en popularísimas canciones, como Un millón de rosas rojas, cantada por Alla Pugachova.

Con sus poemas Antimundos, Yuri Liubímov hizo un espectáculo de gran éxito en el legendario teatro Taganka, y con el poema Juno y Avos, que cuenta la historia de amor de Nikolái Rezánov y Concepción Argüello, el compositor Alexéi Ríbnikov escribió una ópera rock que fue puesta en escena por Mark Zajárov en el no menos legendario teatro del Komsomol.

Voznesenski -que según sus estudiosos fue influenciado por Pasternak, Vladímir Mayakovski y Pablo Neruda-, recibió el Premio Estatal de la URSS en 1978, además de varias otras distinciones rusas; fue honrado también con dos premios estadounidenses y con homenajes en diversos festivales de poesía. Fue miembro de numerosas academias.

Su viuda, la escritora Zoya Boguslavskaya, ha dicho que será enterrado en Peredélkino, la villa en los alrededores de Moscú donde Voznesenski vivió por largos años, junto a la casa que fue de Pasternak y donde este también está sepultado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de junio de 2010