Reportaje:

Darth Vader en el Obradoiro

Diez mil personas asisten en Santiago a la celebración del 30º aniversario del estreno de 'El imperio contraataca'

Alberto, estudiante de Medicina y fan de La guerra de las galaxias, contempla la armadura de tres kilos de plástico blanco hecha a su medida para recordar en Santiago el 30º aniversario del estreno de El imperio contraataca y sentencia. "Me lo voy a poner siempre". No le ha costado mucho, unos 60 euros -los oficiales alcanzan los 5.000 euros-, pero se lo ha hecho a su medida para transformarse por unas horas en miembro de las tropas del Imperio Galáctico. Como él, unas 300 personas se disfrazaron ayer en Santiago para rendir homenaje a sus personajes favoritos. El desfile, que reunió a más de 10.000 fans y curiosos en el Obradoiro, fue organizado por un grupo de seis seguidores de la saga de Geoge Lucas.

"Es una religión. Yo he nacido con la fuerza en la sangre", asegura un fan

Alberto habla con mimo de su armadura, moldeada en un taller de Santiago. Como es plástico, el calor se vuelve a veces insoportable, y para beber solo puede usar una pajita que introduce por la rejilla que le cubre la boca. Todo por una pasión de la infancia. "Hay gente que no se lo espera", reconoce.

"Esto es una religión. Yo he nacido con la fuerza en la sangre", afirma otro fan, llegado a propósito desde Ferrol. Junto a su compañera -ataviada con el vestido de la princesa Leia, que compró en una subasta en internet- esperaban que la organización les diera la salida para iniciar la marcha hacia el Obradoiro. Mientras, en las naves del Mercado de Abastos, niños disfrazados de Darth Vader, Anakin y Luke Skywalker jugaban con las espadas láser omnipresentes en la saga. "Esto no lo hace la Xunta porque no tiene dinero, pero si lo hiciera saldría mucho peor", bromeaba un sudoroso Darth Vader, que escondía bajo la manga un dispensador de agua para saciar la sed. Una tarea difícil porque el termómetro llegó a marcar los 31 grados y porque la afluencia de curiosos desbordó las previsiones de la organización. "Cuando empezamos a prepararlo en enero, esperábamos a 50 ó 60 personas disfrazadas", explicó una voluntaria al final del encuentro.

Antes, las tropas imperiales habían entrado a una plaza del Obradoiro casi abarrotada, en la que era difícil caminar o contemplar el desfile de personajes. "¡Queremos ver!" gritaba un grupo de seguidores frente al Pazo de Raxoi, para que los que habían traspasado la valla de seguridad se sentasen.

Una banda de gaitas galleguizó la marcha imperial y las cámaras de fotos alzadas intentaban captar una imagen del personaje preferido. "Quiero una foto con una Leia", pedían los más fans. Algo fácil porque la princesa de Alderaan fue uno de los personajes más repetidos de la jornada. Algunas de ellas incluso llevaban carritos de bebé, porque el fenómeno Star Wars no parece entender de edad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 22 de mayo de 2010.