Tribuna:Laboratorio de ideas
Tribuna
Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las tribunas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

Los mercados mandan

Ha sido necesario que los mercados amenacen con una caída estrepitosa en las bolsas y que disparen al alza los diferenciales de la deuda de los países más débiles de la Unión Económica y Monetaria (UEM) para que haya una respuesta decidida por parte de las autoridades monetarias y de los países de la Unión Monetaria en defensa del euro.

La supervivencia del euro después de años de esfuerzos y de una política monetaria estricta se ve amenazada por la falta de credibilidad de los mercados ante las actuaciones poco ortodoxas de algunos países. Si en los comienzos de la crisis han sido necesarios esfuerzos fiscales y monetarios de ayuda al sector financiero y a los sectores sociales más desprotegidos, llevando a aumentos excesivos de los déficits públicos, ahora ha llegado el momento de reconducir la situación hacia las políticas de estabilidad presupuestaria que han dado credibilidad a nuestra moneda.

Hay que replantearse las subvenciones y el coste para la Administración Pública de la descentralización

El Banco Central Europeo (BCE) ha reaccionado comprometiéndose a comprar deuda soberana y bonos privados para asegurar la liquidez en los países más amenazados. Con ello amplía sus actuaciones en política monetaria actuando más como un banco federal. Sin embargo su nueva actuación se critica recordando la llamada "monetización de la deuda española" cuando existía la peseta. Por otra parte, los Gobiernos de la eurozona han aprobado la creación de un fondo de estabilización financiera, de 750.000 millones de euros y en el que participará el Fondo Monetario Internacional (FMI) con al menos la mitad de lo aportado por los países de la Unión.

Pero estas ayudas no son gratuitas y se ha forzado a los países a aplicar fuertes recortes presupuestarios para reconducir el déficit hasta el 3% exigido para 2013.

En España, los recortes anunciados previamente por el Gobierno han sido insuficientes para restablecer la credibilidad y la confianza en la capacidad de la economía española para salir de la crisis. El Gobierno ha tenido que reconsiderar su política económica y aceptar la imposición de la UEM de recortar más drásticamente el gasto en 15.000 millones de euros adicionales. Con el compromiso actual, el déficit de las Administraciones Públicas debe reducirse al 6% en 2011 para poder llegar al 3% en 2013. España tiene que presentar revisado su Plan de Estabilidad en el ECOFIN del 18 de mayo.

Con los recortes anunciados en sede parlamentaria el miércoles 12 de mayo se han tomado medidas de mayor calado para la reducción del déficit. Sin embargo y a pesar de la dureza, quedan sombras importantes respecto a los sacrificios exigidos a las comunidades autónomas. Por ejemplo, no se sabe si el recorte de los salarios de los funcionarios anunciado en un 5% en lo que queda del año 2010 se va a aplicar también al resto de los funcionarios de las Administraciones territoriales donde los salarios son más elevados que los del Estado.

En términos generales es importante analizar los gastos en función de eficacia y en este sentido deberíamos plantearnos muchas subvenciones y hasta qué punto podemos pagar una descentralización que multiplica enormemente el coste de la Administración Pública.

Los mercados han recibido bien las medidas anunciadas. El Ibex, tras una semana negra con caída del 13,8%, reaccionó a las medidas europeas en un primer momento con un aumento del 14,4% aunque con fluctuaciones en los días siguientes. En los mercados de deuda, las primas de riesgo frente al bono alemán se han reducido sensiblemente en Grecia, Irlanda, Portugal y España.

Sin embargo no todas las reacciones han sido tan positivas. Los sindicatos que se oponen a cualquier reducción en el gasto social, irresponsablemente amenazan con una huelga general, quizás imitando a lo sucedido en Grecia. En el ámbito parlamentario a pesar de reconocer la necesidad de las medidas, exigen la aplicación de otras que se echan en falta. Los analistas reciben bien los recortes y habrá que esperar a los cambios de previsiones una vez que se conozcan mejor los detalles. Las instituciones nacionales e internacionales (Banco de España y Fondo Monetario Internacional) insisten en la necesidad de acometer reformas estructurales del mercado de trabajo y de las Administraciones Públicas.

De momento no parece que las reformas entren seriamente en los planes del Gobierno, pero también llegarán por parte de la exigencia europea. Sólo generando un ciclo virtuoso entre aumento de la actividad, creación de empleo y generación de demanda se podrá salir de la crisis.

Carmen Alcaide es analista y ex presidenta del INE.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS