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Reportaje:Apuntes

¿Tomará la FP las facultades?

Los alumnos de Bachillerato verán reducida su presencia el curso que viene en Magisterio, Enfermería, Medicina y otras carreras con fuerte competencia

La duda no es si habrá impacto. La duda es qué fuerza tendrá. El curso que viene la presencia en la Universidad de alumnos provenientes de ciclos superiores de Formación Profesional crecerá de forma significativa debido al cambio en las normas de acceso. En la Universitat de València han calculado que los estudiantes de FP pueden representar hasta el 90% en la carrera de Magisterio Infantil y algo menos en la rama de Primaria. En la de Alicante esperan que la proporción alcance (y seguramente supere) el 60% en titulaciones como Magisterio y Enfermería. Otros grados con fuerte competencia, como Medicina y Odontología, también notarán el aumento.

"El problema", advierte José Vicente Cabezudo, vicerrector de Alumnado de la Universidad de Alicante, "no es que nos encontremos con muchos estudiantes de FP, sino que pueda colapsarse o limitarse el acceso desde el Bachillerato tradicional".

El objetivo es realzar la percepción social de la Formación Profesional

¿Qué ha cambiado? Por primera vez los alumnos de los ciclos superiores de Formación Profesional podrán acceder a la Universidad no por cupos (del 30% en las carreras cortas; del 10% en las largas), sino por la misma puerta que los alumnos de Bachillerato. Es decir, competirán por las mismas plazas. Con la diferencia de que los estudiantes de FP lo harán con la nota de su expediente académico y los de Bachillerato, con una ponderación entre su expediente y la selectividad, una prueba que empuja hacia bajo la media.

La política de fondo que hay detrás de la reforma está clara: "Cambiar la percepción social de que los estudios de FP son de segunda categoría", explica Miguel Soler, director general de Formación Profesional del Ministerio de Educación. Y esta polémica, añade, es una prueba de que queda mucho trabajo por hacer.

La reforma ha causado preocupación en varias universidades españolas. La Universitat de València se distinguió porque, después de intentar convencer al ministerio de sus efectos negativos, trató de introducir un filtro en la entrada de alumnos de FP: exámenes específicos que compensaran su exención de la selectividad. El proceso lo inició el equipo anterior y lo hizo por la vía que consideró correcta: a través de la verificación de los títulos en la Aneca (la agencia nacional de evaluación). La Aneca aprobó las medidas. Pero tardó meses. Para cuando la Universitat anunció los exámenes, faltaban 60 días para tener que realizarlos, y todavía no existía un temario. El alumnado de FP se movilizó, los sindicatos les respaldaron, y el Ministerio de Educación trasladó la semana pasada al rector Esteban Morcillo que imponer exámenes a medida sería ilegal. Las pruebas fueron retiradas.

"La Universitat de València siempre ha actuado y actuará respetando la normativa", afirma la vicerrectora de Estudios, Isabel Vázquez. Con la intención de enfriar los ánimos, Vázquez reflexiona: "Lo único que podemos hacer es continuar manifestando nuestra postura y tratar de demostrar nuestros argumentos con números. Magisterio en Valencia tendrá el mismo problema que Magisterio en la Complutense de Madrid. Y si hay que pedir cambios, el movimiento ha de ser general".

Óscar Barberá, director de la escuela de Magisterio de Valencia, ha expresado su preocupación por el bajo nivel con el que llegarán los alumnos de FP: su tasa de fracaso es superior a la de los estudiantes de Bachillerato, y llevan años sin cursar materias -castellano, valenciano, lengua extranjera...- que son básicas en las carreras que él coordina, afirma. José Vicente Cabezudo, de la Universidad de Alicante, comparte su inquietud.

"Yo no lo tengo tan claro", tercia Vicent Baguetto, presidente de la asociación de directores de institutos del País Valenciano. "Está claro que hay un problema, pero los alumnos que lleguen a la Universidad desde la FP no son personas a las que se les haya regalado el título: son titulados superiores".

Y eso mismo destaca Miguel Soler. La mayoría de alumnos de ciclos superiores completaron previamente el Bachillerato; y los que no lo hicieron tuvieron que superar una prueba de acceso que, sin ser la selectividad, es muy competitiva en algunos de los 140 módulos. "Te pongo un ejemplo: Lo normal es que un alumno que haya acabado el módulo de Educación Infantil tenga el Bachillerato y además dos años de estudios específicos. ¿Está menos preparado para la carrera de Magisterio que alguien que llega de Bachillerato? No lo creo". Lo mismo cabe decir de quienes han hecho ciclos superiores en mecánica, electrónica o informática: ¿Están peor preparados que los chicos de Bachillerato para cursar una ingeniería?

Lo anterior no quita que, como señala Marc Candela, portavoz del sindicato STEPV, y comparte Vicent Baguetto, la actual formulación del acceso a la Universidad no suponga un "agravio comparativo" para los chavales de Bachillerato.

Unos y otros señalan que hasta ahora no ha habido protestas, a pesar de que la normativa fue aprobada en noviembre de 2008. Pero también el Proceso de Bolonia arrancó en 1999. Y la revuelta estudiantil no estalló hasta una década después. Cuando los alumnos empezaron a notar en sus carnes los efectos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de mayo de 2010