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Crónica:

Un trovador en el circo

Jorge Drexler presenta en Madrid su disco 'Amar la trama'

"Qué gusto estar en casa". Con este saludo el músico uruguayo Jorge Drexler arrancaba su concierto de anoche. Todas las entradas para verle en el Teatro Circo Price estaban vendidas desde el día anterior. Drexler estrenaba disco (Amar la trama) y formación en Madrid, en una gira cuyo nombre hacía un juego de palabras: Andar la trama.

Acompañado por una marimba (que llegaron a tocar hasta seis manos a la vez), trombón, trompeta y saxo tenor, además de los instrumentos habituales, Drexler hizo el repertorio nuevo y canciones anteriores, adaptadas a la nueva formación. El público las coreó desde el primer acorde. Entre las antiguas, sonó mucho Candombe.

Después de enlazar varias canciones, que interpretó con mucha fuerza, también quiso Drexler hacer algo más íntimo. Acompañado solo por su guitarra, se disponía a cantar cuando un espectador le increpó: "¡Desde Canarias, Jorge!". El músico, para agradecer su arrojo, le invitó a que pidiera una canción. Finalmente, hizo 730 días. Le siguió La balada del moro judío. El público la escuchó con atención, aplaudiendo entre las estrofas.

El concierto duró alrededor de dos horas. La comunión con el público fue total. Tras el set acústico, en el que además improvisaron los instrumentos de viento, Drexler quiso dedicar algunas de las canciones. Así lo hizo con De amor y casualidad, que dedicó a su hijo Pablo, entre el público. "Está todo el mundo aquí, esto es Madrid", dijo Drexler. Y estaba. Además de todos los que él mencionó, no quiso perderse el concierto la directora de cine Icíar Bollaín.

En esta última parte del recital, se hizo acompañar en el escenario por el guitarrista, ex componente del grupo Ketama, Josemi Carmona, para interpretar Los transeúntes.

Y Drexler quiso despedirse con Una canción me trajo hasta aquí, pero el público le pidió más. Trama y desenlace y una especial versión de Todo se transforma, dejaron al público con ganas de más. Drexler se había ganado una ovación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de mayo de 2010