Reportaje:

Ciencias puras y saxofón

Un estudiante del instituto público de Benaguasil ganó ayer la medalla de oro en Química tras haber obtenido la de plata en Física

No es el típico empollón. Es deportista, buen compañero y polifacético. Pero su "pasión" son las "ciencias puras". Las matemáticas, la física, la química, las optativas de laboratorio... y el saxofón, que toca de manera profesional en la banda de música local. Se defiende en francés y pasará el verano en Inglaterra para perfeccionar su inglés. El valenciano es su lengua. Tiene 17 años y ayer ganó la medalla de oro en la Olimpiada nacional de Química, celebrada en Sevilla. Es su segunda medalla en un mes. Andreu se hizo también con la medalla de plata en la Olimpiada de Física.

"Es la primera vez que un alumno despunta en las dos ramas científicas y se presenta y gana en las dos pruebas nacionales", especifica su tutor del instituto público de Benaguasil, Javier Moreno. Su siguiente reto, la Olimpiada internacional Iberoamericana, donde es el primer suplemente para representar a España en Física.

Tiene 17 años y un sueño: hacer ciencias puras o ser ingeniero
El instituto busca dar salida a las aspiraciones de sus alumnos

La tabla periódica de los elementos es para él un abecedario de andar por casa. Los modelos atómicos, la historia del magnetismo, los condensadores, la física cuántica... forman parte de su particular universo. Un mundo en el que sueña con estudiar "ciencias puras" o "ser ingeniero aeronáutico". No obstante, el oro en Química puede acabar inclinando la balanza y quizá se decante por las ciencias puras.

Por su papel destacado en Física ya tenía garantizada la matrícula gratuita en cualquiera de las dos universidades públicas de su distrito, la Politécnica y la Universitat de València. El primer premio en Química le abre todo un mundo de posibilidades, antes inimaginable.

Hijo de una bibliotecaria y de un vendedor de materiales de la construcción, no tiene ningún antecedente familiar que le lleve por estos derroteros. Gracias a su tutor y a Juanjo Solaz, su profesor de Física y Química, se apuntó al programa de formación de la Universitat de València, en el que ha cursado durante dos días a la semana 24 sesiones de física y una sesión maratoniana de química todos los viernes. En esas clases preparatorias ha conocido a compañeros con su misma "curiosidad científica" y afición por los "experimentos", con quienes participa en concursos locales de demostraciones científicas.

Con sólo 11.000 habitantes, todo el mundo en Benaguasil conoce a Andreu. "Los amigos me ven normal, como siempre", cuenta con naturalidad. Aunque reconoce que sus triunfos son "un orgullo" para ellos y para el pueblo. Para el único instituto público ha sido "un espaldarazo", en una población con tendencia a llevar a sus hijos a la privada cuando llegan a las enseñanzas medias. "Aquí tenemos un buen nivel de bachiller y lo potenciamos con programas específicos", explica Moreno. "A los más brillantes, se le permite trabajar desde primer curso en un proyecto de investigación, que leerán en forma de tesina en segundo. Nos preocupa dar salida a sus aspiraciones", concluye. Y lo consiguen. Ciencias puras y saxofón. Una combinación de éxito.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0003, 03 de mayo de 2010.

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