Buffet advierte de que el euro será puesto a prueba

El financiero defiende a los gestores del banco de inversión Goldman Sachs

La junta general de accionistas de Berkshire Hathaway es como una gran fiesta. Las decenas de miles de inversores que toman Omaha, la ciudad de Nebraska, quieren respirar el mismo aire que el paladín de capitalismo Warren Buffett. Ver dónde vive, ir a comer a los mismos sitios. Pero sobre todo, conocer su visión del porvenir, ahora que el drama griego amenaza la recuperación.

Buffett, conocido como el oráculo de Omaha, empezó mirando al pasado. Y comparando, constató que la economía global muestra por primera vez signos significativos de recuperación. Y eso para su brazo financiero se tradujo en unas ganancias de 3.630 millones de dólares (2.730 millones de euros) en el primer trimestre, que borra las pérdidas de 1.530 millones de hace un año.

El repunte durante los últimos meses fue "bastante más robusto" de lo esperado, precisó, especialmente en marzo y abril, "en los que vimos un cambio real". Palabras que serán analizadas por inversores y economistas, porque las empresas en las que invierte el holding cubren toda la economía, desde pintura y alimentos, pasando por aviones, trenes o motos, hasta finanzas y energía.

Pero aunque la máquina avanza por el buen camino, hay retos. La primera pregunta fue directa a la situación en Grecia. Uno de los accionistas quiso saber cómo la crisis afectará a la sostenibilidad del euro. Su bola de cristal le dice que "el drama será intenso" y pondrá a prueba a la moneda única. "No sé cómo esta película va a acabar. No suelo ir a películas como esta", remachó.

Buffett explicó que es importante distinguir entre países que, como EE UU, se endeudan en su propia moneda, de los que piden prestado en otras dividas. Estos últimos, sentenció, pueden quedar fuera de juego muy rápido. Y mirando de nuevo al pasado buscando anticipar el futuro, dijo que no está muy convencido de que las divisas sean capaces de mantener su valor.

La marcha de la economía fue uno de los asuntos que más interesó a los 40.000 asistentes del que ya se conoce como el "Woodstock del capitalismo". Pero en el maratón de cinco horas de preguntas y respuestas, este año se le coló un invitado incómodo, que amenaza con minar la reputación de Buffett como inversor: Goldman Sachs. Y es que el oráculo también se equivoca.

La conducta seguida por la firma en el oscuro mercado de los derivados preocupa a los accionistas de Berkshire, que en plena crisis le confiaron 5.000 millones. Pero como dice Buffett, la reputación se evapora en un minuto. El viernes el banco sufrió uno de los peores días desde que cotiza. Aun así, defendió a Lloyd Blank-fein, su consejero delegado.

Hay quien acusa al oráculo de hipócrita, recordando cómo calificó los productos con los que juega Goldman de "armas de destrucción masiva" o criticó la mentalidad de "casino" en Wall Street. Y ahora trata de influir en el diseño de la legislación para regular los derivados y proteger unas inversiones que en el trimestre le hicieron ganar 1.400 millones.

Warren Buffet toca el ukelele en la reunión anual de Berkshire Hathaway celebrada ayer.
Warren Buffet toca el ukelele en la reunión anual de Berkshire Hathaway celebrada ayer.REUTERS

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