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COLUMNA

Fraga contra Camps

A poco más de un año para las próximas elecciones autonómicas, el presidente fundador del PP, Manuel Fraga Iribarne, ha vuelto a hacer referencia a la difícil situación que atraviesa el presidente Francisco Camps. Es la tercera ocasión, en lo que va de curso político, en que lo hace. Primero fue a mediados de octubre, cuando, en unas declaraciones a la Cope, se refirió a Rita Barberá como "extraordinaria y por encima de toda sospecha", para añadir que "no diría lo mismo" de Camps. Fraga aseguró entonces que un político debe tener una "moral indestructible", con "convicciones éticas muy profundas y la capacidad de ejercerlas" y también que "probablemente" a Camps le haya faltado moral "en uno de esos sentidos". "No entro en su moral privada y ante su confesor, pero es evidente que la moral para hacer las cosas con energía no da la impresión que la haya tenido, y ha tenido que ser Madrid quien resolviera el tema del señor Costa".

Apenas un mes después, el 8 de noviembre, Fraga volvía a la carga y en declaraciones a la Cadena SER afirmaba, con una ironía cercana al sarcasmo, que no sabía si Camps repetiría como candidato, "porque, no en vano, ha habido trajes arriba y trajes abajo, se ha trajinado demasiado". Ahora ha vuelto a descalificarlo en una entrevista publicada el domingo por varios periódicos de Editorial Prensa Ibérica. Fraga dice que Rita Barberá "es absolutamente leal al señor Camps", pero que "es bueno saber que podría haber una gran mujer si Camps tuviese problemas". Fraga afirma que no va a opinar sobre si Camps debería retirarse, "no me toca" asegura. Pero añade: "Lo que sí sé es que si tuviera que retirarse, tendría una gran sucesora en la señora Barberá. Eso sí lo sé". A Fraga se le pueden reprochar muchas cosas, pero no la falta de coherencia.

En cualquier caso, lo relevante del discurso de Fraga no es que señale reiteradamente a Rita Barberá como la sucesora de Camps, sino el hecho de que las opiniones del fundador son un testimonio, a la vez brutal y simbólico, de las tremendas dudas que atenazan a todo el PP. Camps es uno de los dos "hijos" políticos de Rita Barberá. El otro es Esteban González Pons. Ambos eran los arietes del llamado "equipo colorado", así llamado en algunos círculos del PP a finales del pasado siglo, no por ninguna significación ideológica, obviamente, sino por el color preferido por la alcaldesa para sus trajes. Y no deja de ser una anomalía cronológica que la madre tenga que suceder al hijo. Eso sólo pasa en momentos de crisis dinásticas, como las que significaron las regencias en la monarquía hispánica. Es decir, que si estalla la crisis y el próximo 12 de mayo el Tribunal Supremo empapela a Camps, será Barberá (que a diferencia de González Pons, es diputada autonómica y por tanto elegible en caso de dimisión del presidente) quien le suceda. Pero si no lo hace y el proceso judicial se encharca a lo largo del año electoral y sigue salpicando a Camps, González Pons tendrá su oportunidad en mayo de 2011.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de abril de 2010