Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Gobierno y Junta se movilizan contra el boicoteo a la fresa de Huelva

La Consejería de Agricultura protesta ante la UE por una campaña en Suiza

Con el lema "No es la temporada de la fresa", varias asociaciones agrarias de Suiza han protestado esta semana en ciudades como Ginebra o Lausana por la venta del fruto que, en su mayoría, procede de plantaciones de Huelva. La reacción del Gobierno y la Junta, al unísono, ha sido inmediata. "Se está luchando, una vez más, contra estas campañas de difamación y descrédito que tanto perjudican al sector", señaló el miércoles Manuel Bago, subdelegado del Gobierno en Huelva.

La consejera de Agricultura, Clara Aguilera, se dirigió por escrito el jueves a los ministros de Medio Ambiente y Exteriores para que trasladen a la Comisión Europea su "queja y repulsa" ante los "ataques indiscriminados" de los que ha vuelto a ser objeto la producción de fresa. Además, Aguilera ha enviado una carta al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, para que frene la campaña.

Llueve sobre mojado en las críticas europeas. Hace apenas un mes, la televisión francesa volvió a emitir un controvertido documental (estrenado el año pasado) en el que se denunciaba el trato a los temporeros y el uso indiscriminado de pesticidas en campos onubenses.

La patronal, municipios y sindicatos han reaccionado, muy molestos, a lo que todos han denominado, sin paliativos, como "auténticas operaciones de descrédito y difamación". Aseguran que no es la primera vez que se llevan a cabo y que siempre proceden, "sospechosamente", de países productores. Uno de los casos "más sangrantes", según la patronal, fue el programa emitido en Francia en el que se condenaba el trato a la mano de obra procedente, en su gran mayoría, de Marruecos y Rumanía. El pasado martes, en Suiza, asociaciones como la plataforma para una agricultura socialmente duradera organizaron actos de rechazo en varios supermercados del país. Incluso, se interpelaba a los clientes y se pedía no consumir productos sin garantías.

En realidad, los convocantes combatían la importación de toda la fruta fuera de temporada, en general, ya que se vende a precios mucho más bajos y esconde, según los manifestantes, "otros costes sociales y ecológicos", según declaró Philippe Sauvain, de la Plataforma, a la agencia Efe en Ginebra.

Pero Sauvain criticó, específicamente, las condiciones "insoportables" de los temporeros que participan en la recogida de Huelva, así como al despilfarro de agua y el empleo de pesticidas (como ya denunciaron los franceses). Después hicieron un llamamiento a la compra de "frutas y verduras de temporada, producidas localmente".

Las suspicacias en Huelva son muchas. Lejos de defender la ecología y los derechos laborales, los agentes implicados acusan a los europeos de no poder competir con la calidad y, sobre todo, con la premura en la que se obtiene la fresa onubense debido, entre otras cosas, a un clima mucho más adecuado.

Alberto Garrocho, presidente de Freshuelva (que representa al 80% de la patronal onubense), no dudó en asegurar que "los ataques" se deben a que la fresa española "es mucho mejor en todos los sentidos". Sobre los trabajadores, Garrocho aseguró que se les trata muy bien y que por eso "siempre quieren volver".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de abril de 2010