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El dueño de Afer comparte negocios aún con socios de Iurbentia que le acusaron

Jabyer Fernández coincide en empresas con Enrique Guzmán y Joseba Intxaurraga

Los negocios por encima de todo. A esta máxima podría responder la relación empresarial que mantienen todavía el dueño del grupo Afer, Jabyer Fernández, y, al menos, dos de sus ex socios de Iurbentia, una de las sociedades del holding hoy resquebrajado, y a la que pertenecieron como accionistas y de la que se consideran "estafados". De hecho, Enrique Curro Guzmán, uno de ellos, formó parte del grupo de siete ex consejeros de Iurbentia que denunciaron por vía judicial a Fernández en abril de 2009 por supuesta apropiación indebida de más de 43 millones de euros procedentes del IVA no devengado a Hacienda tras la venta de los terrenos de la promoción Puerta de Bilbao, entre otros delitos.

El pasado 13 de diciembre de 2009, EL PAÍS ya detalló la presencia de Jabyer Fernández en el Consejo de Administración de Talleres de Guernica junto a Curro Guzmán, uno de los siete ex socios de Iurbentia que firmaron la demanda en abril de ese mismo año. Asimismo, se reflejaba idéntica situación en la Compañía Vasca de Ingeniería, en donde también figura Joseba Intxaurraga, amigo de ambos, al igual que el actual arquitecto municipal de Santurtzi (Vizcaya), Jon Basabe.

Esta relación societaria, sin embargo, es más amplia, según la documentación que obra en poder de este periódico. La promoción de edificaciones y la incursión en diversas adjudicaciones públicas forman parte de los objetos sociales de un intrincado cruce de socios y firmas que vienen operando y en el que concurren sistemáticamente empresas de Jabyer Fernández, Curro Guzmán y Joseba Intxaurraga.

POSADALDEA Cruce de sociedades

El 5 de abril de 2006, en una notaría de Bilbao, se constituyen las sociedades Posadaldea Inversiones e Isurtegui. Es el acuerdo al que llegan, entre otros, Fonorte (grupo Afer), representada por Susana Fernández, hermana de Jabyer, y administradora única además de Prefabricados Prelan, junto con la firma Itzazol, a la que apodera el abogado José Ignacio Acarregui y que incluye a personas como Tomás Sánchez, relacionadas con un reconocido negocio de hostelería de Bilbao. Itzasol representa, a su vez, a propietarios de terrenos ubicados en Artxanda, una zona que se extiende entre Bilbao y Sondika y que dispone de un Plan Especial de actuación urbanística aprobado por la Diputación de Vizcaya.

Y a ambos socios se une Joseba Intxaurraga, dueño de la empresa Prolabe, dedicada al alquiler de embarcaciones, según el Registro Mercantil, aunque no participa en el desembolso de los 10.000 euros que supone el importe total de las participaciones sociales, asumido a partes iguales por Fonorte e Itzasol.

Posadaldea, con domicilio social en Ortuella (Vizcaya), tiene por objeto la adquisición de fincas para edificación y aprovechamientos diversos. En su creación se dotó de un Consejo de Administración, que preside Manuel Antonio García, cuñado de Jabyer Fernández, y al que accede Intxaurraga en representación de Prefabricados Prelan. Junto a él aparece como vocal Fernando García Macua, entonces asesor jurídico del holding, pero que dimitió de este consejo el 27 de abril de 2009, días antes de la denuncia que presentó junto a otros socios de Iurbentia contra el dueño de Afer. Curiosamente, esta renuncia de Macua no ha podido ser inscrita en el Registro Mercantil porque sobre Posadaldea pesa el cierre registral, ya que no ha presentado el Impuesto de Sociedades.

Una vez constituido, el consejo de Posadaldea, junto a Prelan y Fonorte, forma la mercantil Isurtegui, volcada en la explotación del vertedero. En esta ocasión, Prolabe adquiere el usufructo temporal por 20 años de 1.500 participaciones suscritas por Fonorte y prorrogables otros dos quinquenios más. El objeto de esta sociedad, dediacada al negocio de la escombrera y el vertedero, está obligado a una necesaria solicitud de licencias municipales y de mancomunidades para el consiguiente desarrollo de su operatividad industrial.

Guzmán, amigo de Intxaurraga, ha tenido una relación con el sector de los vertederos, aunque en el año 2002 su empresa Edi-nasa se vio envuelta por una denuncia de Lur Maitea. Este grupo ecologista criticó que se construyera un vertedero de lindane en Erandio, denominado Euskalduna, que ocupaba el solar donde se levanta ahora el centro comercial Carrefour de Asua. Su denuncia concluyó en una querella criminal que atendió la Fiscalía de Medio Ambiente de Vizcaya, llegando a citar a declarar a la ex consejera Esther Larrañaga, de EA. Guzmán también compareció ante el juez como imputado junto a Pedro Luis Velasco, socio de la empresa acusada.

AYESA IPAR Ingeniería con contratos

"Los numerosos contratos que Ayesa Ingeniería ha conseguido en los últimos tiempos en el norte de España han llevado a hacer realidad una idea que se venía fraguando desde hace tiempo: crear una nueva sociedad que diera respuesta no sólo a las necesidades que se generan con las adjudicaciones en el País Vasco, sino también para estar más cercanos a un mercado con un claro potencial para nuestra empresa". Así se presenta en su web Ayesa Ipar, una ingeniería vasca en la que, junto a la matriz, participan el Grupo Cosimet (familia Velasco y Curro Guzmán) y Prolabe (Joseba Intxaurraga). Eso sí, en el entramado societario se puede encontrar a Jabyer Fernández y al arquitecto Jon Basabe, ligado a Afer.

Pero el origen de la proyección de esta empresa de ingeniería, abierta a sucesivos cambios en su Consejo de Administración, se debe a la apuesta decidida de Guzmán e Intxaurraga, dos hombres forjados en múltiples negocios y a los que han llegado sin necesidad de titulación universitaria alguna.

En mayo de 2004, Guzmán, en representación de Veliba Spe, se hizo por 18.000 euros con el 60% del capital social de Compañía Vasca de Ingeniería, con su primera sede en Bilbao, quedando el 40% restante en manos de Javier Leonardo Martín, quien vendió a Jabyer Fernández 3.000 acciones en enero de 2005.

Según consta en el Registro Mercantil Central, Prolabe, la empresa creada por Intxaurraga con el objeto de alquilar embarcaciones de recreo, asume la presidencia del consejo de Compañía Vasca de Ingeniería, donde también figuran Guzmán como vicepresidente y el ingeniero de Caminos, Canales y Puertos Victor José García Martín, en calidad de apoderado mancomunado y que, a su vez, es el director general de Ayesa Ipar y el técnico de referencia del negocio.

La rápida incursión de Compañía Vasca de Ingeniería en el mundo de la construcción propició en marzo de 2008 la apertura de su objeto social a nuevas áreas y, posiblemente, el acuerdo con Ayesa para crear la filial Ipar en Euskadi, que se fraguó nueve meses después. Como era lógico, todo el núcleo societario de la empresa vasca se incorporó a la nueva sociedad, manteniendo su última sede en Leioa (Vizcaya). La firma de ámbito nacional destaca que "nuestros socios" en Ayesa Ipar son "dos importantes empresas vascas muy bien situadas en el mercado de la obra civil y las energías renovables y que constituyen dos piezas clave para nuestro futuro en esa zona".

La firma fue creada para el asesoramiento y promoción de estudios y proyectos de investigación, desarrollo e innovación, además de realización de labores de ingenierías de carácter general, según consta en el Registro Mercantil de Vizcaya con fecha 19-12-2008.

En el caso del Grupo Cosimet, la propiedad está asociada de manera mayoritaria a la familia Velasco, con la que está emparentado Guzmán, y en cuyo Consejo de Administración también participa, entre otros, Guillermo Pradera Abaitua. Cosimet recoge la evolución empresarial iniciada con la firma Comercial Siderometalúrgica Velasco, creada en 1950 por el patrón Pedro Velasco y Villar, y que luego han dinamizado varios de sus hijos.

Precisamente, el ya desaparecido Pedro Velasco mantuvo una plena confianza en Jabyer Fernández, a quien ayudó en sus inicios empresariales al advertir en él "cualidades que no he visto a muchos", decía. A este mutuo reconocimiento puede atribuirse que todavía el dueño de Afer y la segunda generación de los Velasco compartan negocios.

Ahora forman parte de Ayesa Ipar, empresa que, según su web, presta desde Euskadi "servicios de primer nivel con técnicas de vanguardia en los sectores de la ingeniería civil, transporte, arquitectura, medio ambiente y tecnologías de la información". A su vez, destaca: "Nuestro equipo está capacitado para hacerse cargo de todo tipo de trabajos de ingeniería". Esta firma asegura que cuenta con "una importante cartera en los campos de carreteras, ferrocarriles, tranvías e instalaciones" y subraya que sus principales clientes son "las administraciones vascas, las diputaciones y ayuntamientos, así como las grandes empresas energéticas, químicas e industriales". Asi, reconoce su relación con los proyectos de la carretera Mungia-Bermeo, el tramo de la Y vasca en Beasain (Guipúzcoa) y la Ciudad Deportiva de Sestao.

Ayesa, presidida por el doctor ingeniero de Caminos José Luis Manzanares, presta una gama integral de servicios desde la gestión del suelo y los recursos hasta la explotación y mantenimiento. Quizá por ello fue la ingeniería adjudicataria del montaje del circuito del Gran Premio de F-1 de Valencia, en agosto de 2009, y a cuyo safety car (coche de seguridad) invitó a Curro Guzmán y Joseba Intxaurraga, sus socios de referencia en el País Vasco.

"Distracción" de 400.000 euros en Meaztegi

Meaztegi da nombre a uno de los cuatro campos de golf de 18 hoyos de Vizcaya, ubicado en La Arboleda (Trapagaran). Allí comenzó a funcionar en junio de 2007 un servicio de hostelería dependiente de una sociedad ubicada en una calle de Getxo, habitual cuartel general de las empresas de Enrique Curro Guzmán, que hizo un desembolso de 5.000 euros y nombró como administradores solidarios a José Miguel Olazabal y a Roberto Asúa, responsable, entre otros negocios hosteleros, del restaurante Aizian, del entonces Hotel Sheraton de Bilbao. Sin embargo, en enero de 2008 se crea un Consejo de Administración al que acceden, entre otros, el propio Guzmán y el empresario Santiago Ansareo López, cuya firma de construcción figura entre las entidades promotoras del club. Tras este significativo relevo, Guzmán es nombrado apoderado mancomunado.

Pero en el tránsito de esta sociedad dedicada a la hostelería y la restauración empiezan a aparecer los problemas en la gestión económica, que marca un distanciamiento entre Guzmán y Ansareo, padre de un directivo del Athletic quien no tiene vinculación alguna con este negocio. A tal punto llegan las divergencias que Ansareo se hace con el 100% de la sociedad.

Según las informaciones en poder de este periódico, la parte contratante sospecha de la "distracción" de 400.000 euros, pero no formula acusación alguna, sino que en agosto de 2009 procede al cese de todos los consejeros, incluido claro Curro Guzmán. Santiago Ansareo queda como administrador único, cambiando incluso la denominación social por la de Meaztegi Restauración.

Un bufete bilbaíno fue entonces el encargado de defender los intereses de Ansareo. Al parecer, las diferencias sobre el modelo de gestión del anterior consejo hicieron imposible la convivencia societaria entre los principales accionistas y entonces Ansareo optó por la compra total "pasando página de todo lo que se había producido" y así "iniciar una nueva etapa", aseguran ahora los representantes de la actual propiedad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de abril de 2010

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