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Desarticulada en Barcelona una banda que intentó estafar al Racing con un fichaje

Los tiempos cambian, pero algunos delitos permanecen. La policía informó ayer de una de esas operaciones clásicas, referida a la desarticulación en Barcelona de una banda liderada por un estafador profesional que ha podido blanquear más de 13 millones de euros en los últimos tres años y que a punto estuvo de estafar otros 7,2 millones a un club de fútbol.

El acusado se llama Xavier Garcia Cardó, tiene 40 años y residía en un lujoso chalé de Sant Cugat del Vallès hasta que el juez lo envió a prisión hace unos días. Junto a él han sido arrestadas tres personas más, que actuaban bajo sus órdenes: el conductor de un camión cargado de tabaco de contrabando que fue interceptado hace unos meses, el informático que diseñó una página web para dar visos de credibilidad a una de las operaciones y un ciudadano desarraigado que se ha venido prestando a actuar de testaferro a cambio de 100 o 200 euros por trabajo realizado.

El grupo había blanqueado grandes sumas en paraísos fiscales

La colaboración de la policía con la Agencia Tributaria ha permitido detectar 29 cuentas bancarias en 16 entidades de crédito distintas, en las que supuestamente entraron en los últimos tres años 13 millones de euros a través de más de 200 pagarés y cheques. A los pocos días de su ingreso, el dinero desaparecía en un entramado de sociedades interpuestas y paraísos fiscales en Andorra, Gibraltar o Suiza. Con todo, la policía asegura que una parte del dinero está inmovilizado en Andorra.

Xavier Garcia Cardó ya había sido detenido el pasado mes de julio, después de que la policía abortase un curioso intento de estafa al Racing de Santander con motivo del traspaso del jugador Nikola Zigic. El acusado estuvo casi dos meses negociando con el club la entrega de dos pagarés que sumaban 7,2 millones de euros para cobrarlos antes de su vencimiento. Para dar fiabilidad a la operación, el ahora detenido ofreció como anzuelo una página web falsa de un banco de Nueva Zelanda inexistente a través de la cual el club podría verificar el pago que se prometía. "Cuando la estafa estaba a punto de consumarse, tuvimos que actuar, porque el dinero se habría esfumado y el perjuicio causado al club sería irreparable", explica un portavoz policial.

A principios del pasado año tres empresas situadas en un mismo edificio de Barcelona ya denunciaron también la desaparición del servicio de correos de tres pagarés que sumaban cien mil euros. Se desconoce cómo se produjo el robo, pero lo que sí se sabe es que los pagarés fueron cobrados por unos testaferros que después ingresaron el dinero en las cuentas las sociedades pantalla empleadas en la trama.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de abril de 2010