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Reportaje:

Ingmar Bergman, hombre de teatro

El Teatro Español une en un proyecto 'Escenas de un matrimonio' y 'Sarabanda'

Nacieron como proyectos televisivos y pasaron a ser películas conocidas mundialmente. Escenas de un matrimonio y Sarabanda, ambas de Ingmar Bergman, han sido unidas por primera vez en un escenario bajo la dirección y dramaturgia de Marta Angelat, aunque tienen otros nexos de unión. No hay que olvidar que el cineasta y autor sueco fue hombre de teatro por encima de todo. Y así se consideraba él. A los 11 años empezó su oficio con un teatro de marionetas y nunca dejó la escena, donde fue reconocido como un icono por el teatro europeo.

Escenas de un matrimonio (escrita en 1974) aborda 15 años de convivencia de una pareja, desde los inicios de su relación hasta que las crisis y las infidelidades acaban en divorcio. Sarabanda (2003) analiza a esa misma pareja ya separada y con vidas que han ido por diferentes derroteros, pero 30 años después. Ambas fueron interpretadas en el cine por Erland Josephsson y Liv Ullman, quien durante un largo tiempo también fue esposa de Bergman, tan aficionado a hurgar hasta lo más profundo en la psicología de las personas unidas por lazos sentimentales.

Ambas obras hurgan en la psicología de una pareja sentimental

Ese apasionante proyecto, el bergmaniano y el escénico, llegó el pasado jueves 25 al Teatro Español en castellano (viene del Teatro Nacional de Cataluña), donde permanecerá hasta el próximo 25 de abril, con el incuestionable actor Francesc Orella, quien comparte reparto en Escenas... con Mónica López y en Sarabanda con Miquel Cros, Aina Clotet y la propia Angelat, aunque aquí interpreta al hijo de su personaje en Escenas...

"Las obras son totalmente diferentes tanto a nivel formal como de concepto", sostiene la directora, quien recuerda que en Escenas... se habla de la pareja y las relaciones humanas y en Sarabanda entran en el juego padres, hijos y algunos temas como la muerte. Angelat deja claro que nunca se ha planteado trasladar al teatro una película de Bergman: "Lo que me impulsó desde el principio fue el texto y lo he tratado como la creación de un autor teatral; además, los lenguajes de teatro y cine son muy distintos, aquí el público se convierte en voyeur".

El espectáculo fue presentado por Mario Gas, director del Teatro Español, que participó en el debate de por qué Bergman y Peter Brook se veían a sí mismos casi como opuestos, cuando desde el punto de vista del espectador ambos son muy parecidos y han sido los iniciadores del despojamiento escénico: "Los dos han sido esencialistas; Brook muy desnudo, Bergman más realista, pero ambos prescinden de lo que no es necesario y hacen que los actores se interroguen constantemente", señaló Gas.

En este sentido, el actor Francesc Orella afirmó que su primer Bergman -y por partida doble- le ha exigido ir al tuétano de la psicología humana: "No caben retruécanos posibles", afirma. Para Mónica López lo más apasionante ha sido trabajar la evolución de su personaje durante los 14 años que se supone pasan por ella: "Empieza siendo una ingenua y a medida que avanza la función crece y se encuentra a sí misma".

Todos, incluido el figurinista Antonio Belart (dos premios Max) y el escenógrafo Max Glaenzel, han contado con la tranquilidad añadida de saber que Bergman afirmó que todo su material estaba para ser utilizado y pasado por el filtro de cada uno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de marzo de 2010