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Reportaje:

Adiós al platillo volante

El Parque de Atracciones de Madrid desmantelará la torre con restaurante, un símbolo desde hace 40 años - El mirador dejará sitio a unas sillas voladoras

Subir sus 20 metros de alto en el ascensor los domingos y contemplar la ciudad desde su mirador con un helado en la mano fue para varias generaciones de niños madrileños el ansiado premio con el que sus padres reconocían su buen comportamiento. Pero eso se acabó. El árbol-cafetería del Parque de Atracciones desaparecerá para dar lugar a una nueva atracción, el Star Flyer, las sillas voladoras, la diversión que lo reemplazará a partir de junio si los planes no fallan. No sólo los niños, también muchos adultos sentirán nostalgia de ese platillo volante con plataforma giratoria, símbolo del Parque durante tantos años.

Comenzó a funcionar el 15 de mayo de 1969 como cafetería-restaurante, coincidiendo con la inauguración del Parque. Era una atracción más: montar en su ascensor interno costaba un nappy -los vales con los que se accedía a las atracciones-, que al principio costaba cinco pesetas y llegó a valer 25. Pero el restaurante cerró en 1978 porque sus responsables determinaron que ya no era rentable.

El ascensor estaba siempre lleno porque sólo cabían en él seis personas

El ascensor, en el que sólo cabían seis personas, incluyendo el ascensorista, era insuficiente para atender el tráfico de los visitantes que cabían en el local: 60 cómodamente sentados, más otros 60 de pie en la barra y otros 80 en el mirador. "El ascensor estaba siempre lleno, y subir a la cafetería por la escalera de caracol eran unos cuantos escalones. Por eso no dio ganancias, porque de esa manera nunca se llenaba el lugar", dice la portavoz del Parque, Yolanda González. Esa es la versión oficial. Otros dicen que cerró por incumplimiento de las normas de seguridad.

Lo cierto es que en 1990 el platillo volante se convirtió en un árbol gigante, todo verde, gracias a las plantas que empezaron a colgar por su fachada, para que fuera más acorde con la Casa de Campo, el pulmón de Madrid, donde está ubicado el Parque.

Pero la estructura mítica no fue sólo cafetería y árbol. También fue escenario de películas, como El padre de la criatura (1972), Tobi, el niño con alas (1978) -recordada porque Tobi echa a volar desde la torre- y Siete mil días juntos (1994), gracias a que el primer director del Parque, Juan Botas Sánchez, era también presidente de Dipenfa, una productora de cine.

Los estudios técnicos del terreno ya están listos para comenzar con el montaje de la nueva atracción. "La semana que viene ya se empieza a desmantelar y demoler, pero se intentará aprovechar la estructura para la nueva atracción", asegura la portavoz.

Hoy se acerca el final. La maquinaria pesada ha terminado de limpiar el terreno que rodea a la torre. Las excavadoras aparcadas en el lugar anuncian que los cambios llegarán pronto. De hecho, el entramado de metal del platillo ya no existe.

El Parque no puede reinventarse de otra manera. Las 20 hectáreas que ocupa son una concesión del Ayuntamiento y están en zona verde por lo que no pueden ampliarse. Así que ahora toca irse al árbol-cafetería. Llegan las sillas voladoras. Los nostálgicos que quieran despedirse del recuerdo de la infancia tienen que darse prisa. Porque en mayo habrá desaparecido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de marzo de 2010