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La autopsia descarta signos de violencia en el cuerpo de Anza

Los radicales intentaron asaltar a pedradas el centro médico

El etarra Jon Anza murió de un fallo multiorgánico y su cuerpo no tenía ningún traumatismo que pudiese indicar que fue golpeado, según concluye la autopsia preliminar realizada ayer en el Instituto de Medicina Legal de Toulouse, que fue rodeado por decenas de radicales que intentaron sabotear la prueba.

El cuerpo de Anza, cuya desaparición sirvió durante casi un año a la izquierda abertzale para agitar el fantasma de la guerra sucia, reflejaba el frágil estado de salud del etarra. Murió debido a un fallo "poli visceral neumocardio pulmonar" (un colapso del corazón y del sistema respiratorio). Además de estas conclusiones, presentadas en una rueda de prensa en Bayona, la fiscal Anne Kayanakis aclaró a este periódico que el informe ratifica que, por su estado de conservación, el cuerpo estuvo en condiciones propias de una morgue. No obstante, al no haber sido congelado, se ha degradado con el paso de los meses. El cadáver estuvo ilocalizable 10 meses debido a un increíble error burocrático del Hospital de Purpan, un centro de dimensiones gigantescas, según recordó la fiscal.

El informe final, que incluirá también pruebas toxicológicas, permitirá descartar totalmente causas externas en el fallecimiento. Estas conclusiones se darán a conocer a finales de esta semana o principios de la próxima. Kayanakis explicó que no se permitió la presencia de un médico de confianza, tal y como había reclamado la familia del etarra e insistido el entorno de la izquierda abertzale, porque es una situación no prevista en el procedimiento. Aún así, los familiares están haciendo gestiones para hacer su propio examen forense. La autopsia fue practicada por el director del Instituto de Medicina Legal de Toulouse.

Enfrentamientos

Por la mañana, decenas de radicales intentaron entrar en el Instituto de Medicina Legal a pesar del fuerte dispositivo policial. Bajo el lema Queremos la verdad y portando ikurriñas, los manifestantes se enfrentaron a pedradas con la policía, que utilizó gas lacrimógeno para disolverlos. Mientras tanto, el verdadero misterio -dónde y con quién estuvo Anza durante los días 18 y 29 de abril- sigue pendiente. La fiscal anunció que dejará el caso en manos de un juez de instrucción después de que la familia le comunicara su deseo de personarse en la causa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de marzo de 2010