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Entrevista:SANTI MILLÁN | Director y presentador del nuevo 'late-night' de Cuatro

"El pulso con Andreu Buenafuente será, sobre todo, muy deportivo"

El horizonte artístico de Santi Millán (Barcelona, 1968) se ensancha. El popular actor (7 vidas, Lex) se convertirá ahora en showman por obra y gracia de Cuatro. La cadena privada estrenará en abril un late-night diario, un formato que a Millán no le resulta ajeno. Hace nueve años colaboró en el fugaz programa de Telecinco La última noche, y después en TV-3 con La cosa nostra. En su nuevo trabajo como director y presentador rivalizará con su amigo y maestro, Andreu Buenafuente. El morbo está servido.

Pregunta. ¿Cómo van los preparativos?

Respuesta. Muy bien, es una fase realmente divertida, permite hacer unas risas, irte de la olla y decir todo lo que se te pase por la cabeza...

"Queremos que los espectadores se vayan a la cama con buen rollito"

P. Supongo que será secreto de sumario, ¿pero puede adelantar algo del late-night? ¿Título, periodicidad, contenidos, colaboradores, artistas invitados...?

R. No puedo revelar mucho, pero se estrenará en abril y se emitirá de lunes a jueves. Estamos trabajando en un personality, que es formato que se adecua a la personalidad del presentador, en este caso yo, a mi perfil, a las cosas que me divierten y me gustan. Vamos, un lujo. Quiero que resulte un show ágil y ameno, para que los espectadores se vayan a la cama con buen rollito y con mejor cuerpo.

P. ¿Y cuál es el perfil de Santi Millán?

R. Pues joven, pero con experiencia, un poco gamberro y con una visión lúdica de la vida.

P. O sea que va a explotar esa imagen que se ha forjado en la ficción como un mujeriego, tarambana y vividor con encanto.

R. Bueno, es un modelo que se me da bien y con el que me siento cómodo. Pero yo soy actor y no tendría problemas para hacer un papel dramático.

P. Su show competirá frontalmente con el espacio de su amigo y maestro Andreu Buenafuente. ¿Ya han hablado del asunto?

R. No me lo tomo como una competición. Y claro que hemos hablado de la coincidencia, pero creo que hay espacio para todos.

P. Usted trabajó años en la factoría Buenafuente, así que conocerá más de un secretillo.

R. Nos conocemos muy bien, tenemos muy buen rollo como compañeros de trabajo, y, además, hay amistad. El pulso con Andreu Buenafuente será, sobre todo, muy deportivo. Y vuelvo a insistir en que es bueno que haya más programas de este tipo.

P. Precisamente, en una entrevista Buenafuente se proclamaba como el mejor jefe del mundo. ¿Usted qué tal jefe es?

R. Está mal que yo lo diga, pero creo que yo también soy un buen jefe y, efectivamente, Andreu es de puta madre. Lo importante es conocer las limitaciones y saber rodearse de gente que te complemente para que todo ruede mejor.

P. A lo largo de su carrera ha sido monologuista, actor teatral con La Cubana y televisivo en series como 7 vidas o Lex y ahora showman. ¿Se considera un profesional camaleónico?

R. Me gusta tocar todos los palos, y en 20 años he podido hacer casi de todo tanto en cine como en teatro, televisión o radio. La variedad está muy bien.

P. ¿Y qué clase de humor va a desplegar usted en el programa: socarrón, mordaz, surrealista, absurdo, ácido...?

R. Si la gente me conoce mínimamente sabrá lo que puede esperar del late-night. Y el humor será directamente proporcional a mi forma de ver las cosas.

P. ¿Ve usted espacios de humor como La hora de José Mota o Muchachada nui?

R. La hora de José Mota me parece un programazo y Muchachada representa a la nueva generación de humoristas. En este sentido, nosotros también contamos con un equipo joven que tiene una forma muy particular de retratar la realidad y creo que van a hacer cosas muy innovadoras.

P. Con este late-night, Cuatro vuelve a la batalla de la madrugada después de Noche Hache... así que todas las miradas están puestas en usted. ¿Cómo lo lleva?

R. Es bueno generar expectativas, y creo que trabajar bajo presión es positivo. Ese genio que es Ferran Adrià dice que sin presión no hay creatividad, y yo estoy de acuerdo. Después, claro, la gente decidirá si estamos a la altura de las expectativas o no.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de marzo de 2010