Nomadismo creativo
Lo importante en la obra de Thomas Schütte (Oldenburg, Alemania, 1954) es la indagación, el proceso. Lo de menos es lo que se considera "obra final". Para hablar de la fragilidad o la desesperanza ha trabajado con todos los soportes (maquetas, fotografía, acuarelas, escultura, pintura, instalaciones). El resultado de 35 años de investigación en torno a la obra de arte se puede recorrer a través de las 75 obras que integran la restrospectiva que le dedica el Reina Sofía hasta finales de abril y que ocupan toda la primera planta del edificio Sabatini, incluidos pasillos, salas de protocolo y jardines, espacio en el que se exponen seis grandes esculturas de mujeres desnudas.
Lynne Cooke, subdirectora del museo y comisaria de esta exposición, ha querido que la obra de Schütte se vea con la perspectiva del tiempo, un mirar atrás en el que el pasado y el presente se funden para dar una visión completa de la creatividad del artista.
Aunque hay obras de todas las etapas, el recorrido no es cronológico. Mandan el espacio y la luz. Los pasillos del claustro están llenos de figuras fantásticas esculpidas en aluminio que invitan a repasar obsesiones que a lo largo del recorrido de la exposición van tomando cuerpo en forma de voces dispersas.


























































