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Entrevista:ÓSCAR MARÍN | Miembro del consejo editorial de 'Science' | Apuntes

"Hoy es prácticamente imposible detectar un fraude científico"

Todavía en la treintena, Óscar Marín acaba de entrar en el Board of Reviewing Editors (algo así como el comité editorial) de Science, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo, editada por la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias. Marín (Madrid, 1971), investigador del Instituto de Neurociencias de Alicante, centro de la Universidad Miguel Hernández de Elche y del CSIC, descubridor de los llamados pasillos neuronales, se codea en el comité con una selección de científicos adscritos a templos académicos como Stanford, Yale, Cambridge o el Instituto Tecnológico de Massachusetts.

Pregunta. ¿Cómo se llega desde Alicante al comité editorial de Science?

"Es fácil inventar una historia y crear evidencias para justificarla"

"El sistema científico funciona muy bien porque el tiempo te pone en tu sitio"

Respuesta. Pues supongo que como casi todo en la vida, a través de múltiples carambolas y coincidencias. He entrado a la vez que Jordi Bascompte, que trabaja en la Estación Biológica de Doñana. Ambos tenemos un perfil bastante joven para lo que es el comité. En total somos unos 30. Piense que Science publica sobre todos los campos y quiere tener un número de expertos lo bastante amplio como para tener cobertura en todos.

P. El sistema de supervisión de Science es bastante singular.

R. Es de las pocas revistas que han sistematizado el proceso. Por lo general son los editores profesionales de las revistas quienes deciden si un artículo tiene recorrido o no, más allá de que los datos que tenga dentro sean buenos o malos. Como los editores profesionales son pocos, frecuentemente acuden a científicos externos de manera extraoficial para tener otra visión del artículo. Science ha cambiado el proceso y lo ha hecho muy transparente. Ha creado un Board que es público. Todo el mundo puede saber qué personas lo forman. Si alguien manda un artículo a Science sobre neurociencia lo más probable es que el primero que lo vea sea yo.

P. Parece mucha responsabilidad decidir qué es verdad en ciencia.

R. La función del comité es más política que técnica. Cuando llega un artículo la pregunta que te haces es: 'Si lo que hay aquí dentro es verdad, ¿es una noticia suficientemente importante como para publicarla?' Uno no puede inhibirse totalmente de la realidad del artículo, pero nuestro cometido no es proporcionar una visión técnica. Eso ocurrirá en una fase posterior, si Science decide que el artículo debe ser revisado, serán científicos mucho más especializados en el tema, quienes lo harán de forma mucho más exhaustiva y técnica.

P. En los últimos tiempos algunos fraudes han superado las barreras de calidad de las revistas más prestigiosas, y aún está caliente la polémica sobre el llamado Climagate, la supuesta alteración de datos relacionados con el cambio climático. ¿Ha quedado dañada la credibilidad del sistema científico?

R. Lo más importante de esta discusión, que es difícil de trasladar a la opinión pública pero está muy presente en la cultura científica, es que nada en ciencia es suficientemente bueno hasta que dos o tres personas han conseguido reproducirlo. El problema es que eso le da una dimensión temporal al descubrimiento mucho más dilatada de lo que a uno le gustaría. De la famosa expresión ¡eureka! a la realidad, a veces pasan años. Cuando leemos un artículo, sea donde sea, sabemos que hay un tanto por ciento de verdad y un tanto por ciento en el que los autores se han confundido, como mínimo en las interpretaciones, porque los resultados deberían ser bastante objetivos.

P. ¿Es un sistema fiable?

R. Desde esa perspectiva yo creo que el sistema científico funciona muy bien porque el tiempo te pone en tu sitio y te permite discernir qué cosas son ciertas y cuáles no. La ciencia avanza así, a base de corregir sus propios errores de forma más o menos continua. La parte editorial creo que funciona todo lo bien que puede funcionar. Hoy día, con las herramientas informáticas a las que tenemos acceso es prácticamente imposible detectar un fraude en una publicación científica, es muy, muy complicado.

P. ¿Quiere decir que la ciencia está fuera de control?

R. Quiero decir que de la misma manera que ahora es muy fácil copiar un jersey Lacoste y clavarlo, también es muy fácil inventarse una historia y generar evidencias para justificarla. Pero si es cierto, alguien lo va a tener que replicar. En el proceso de publicación que es tremendamente largo y tedioso y donde hay muchos controles, uno no pone sobre la mesa absolutamente todos los datos que le llevan a obtener las conclusiones, porque retrasaría aún más el plazo de publicación de cualquier estudio, que ya es largo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de marzo de 2010