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ES AZNAR

Aquí estoy yo

Brusco e incómodo incluso para los suyos, el ex presidente José María Aznar desata ciclones a su paso. Tras haber abandonado la presidencia con 51 años, ha esculpido sus abdominales, ganado un buen dinero y labrado amistades tan fulgurantes como poco ortodoxas. Pero no está dispuesto a hacer concesiones políticas. Ahora menos que antes. Porque es un halcón y se siente libre. EL PAÍS reconstruye su nueva vida

Algunas cosas han cambiado del hombre discreto que fue Aznar. Este pasado verano, por ejemplo, fue noticia un curioso detalle de su nueva residencia en Marbella. No es que la vivienda tuviera una dimensión desproporcionada a pesar de estar enclavada en una lujosa urbanización. La casa de Aznar no es muy diferente de otras parcelas situadas en los alrededores del hoyo 15 del campo de golf de Guadalmina. Lujo moderado, si así puede llamarse. Lo que llamó la atención fue la bandera española que ondea en un imponente mástil que se eleva los suficientes metros del suelo como para ser visible en lontananza. No parece la mejor decisión, para alguien que debe vivir todavía sujeto a escolta policial, señalar de tan peculiar manera dónde vive. El asta de Aznar en Marbella. El hecho no pasó inadvertido en los alrededores (muy proclives al cotilleo de todo cuanto huela a famoseo) y fue divulgado en revistas locales, incluidas las de grueso papel cuché, alguna de las cuales apostaba por un probable fenómeno de imitación. No parece haber sucedido, y la bandera más alta que ondeaba en los alrededores de San Pedro de Alcántara fue este verano la de Aznar.

La bandera despertó comentarios para todos los gustos. Y es que de un tiempo a esta parte son frecuentes los episodios en los que Aznar termina envuelto en polémica o acapara el foco de los medios de comunicación. Demasiado frecuentes para el gusto de sus compañeros del Partido Popular, que preferirían a un ex presidente que llamara menos la atención. El último capítulo es bien reciente: la imagen de Aznar levantando de forma grosera el dedo anular hacia unos estudiantes que le insultaban en un acto en Oviedo ha dado la vuelta al mundo por Internet. Tampoco es la imagen más elegante que pueda ofrecer un ex presidente. Pueden ser síntomas de que el hombre discreto que fue Aznar ha dejado de serlo.

Aznar debía diseñar su futuro y un futuro fuera de aquí. Tenía que abrirse al mundo exterior

¿Ha cambiado Aznar? ¿Ha decidido andar por libre? ¿Hacia dónde dirige sus pasos? ¿Tiene hoja de ruta? Aznar lleva más de un lustro interpretando la condición de ex presidente, alejado de la primera línea política. ¿Cuál es el horizonte que se le presenta en estas condiciones a un hombre con 56 años, casado, con tres hijos y tres nietos?

Algunas cosas tendrían que cambiar necesariamente en la vida de José María Aznar por el mero hecho de haber puesto punto y final a su carrera política de forma voluntaria a los 51 años. Si se le compara con Felipe González, que se convirtió en ex presidente (tras perder unas elecciones, bien es cierto) con 54, parece evidente que la joven democracia española produce jóvenes ex presidentes. ¿Demasiado pronto? Si se tiene en cuenta que Nicolas Sarkozy, tan sólo dos años más joven, parece tener cuerda para rato, se muestra dinámico y rejuvenecido (gracias también a la compañía de su joven esposa), así lo parece. Sí, quizá era demasiado pronto. Aznar se obligó a emprender un reto vital convertido en un ex presidente a una edad temprana: conformarse con un retiro silencioso o volverse a poner en el mercado para otros menesteres.

"Lo lógico sería que, a partir del día después, se vuelva más natural el personaje y el público que lo rodea", sostiene un ex asesor de Aznar, quien ha reflexionado sobre el problema de ubicación que tienen los ex presidentes en España. "Tendrán que pasar unos cuantos individuos más por esa condición para que la apreciemos de una forma más natural. Aquí, el estatus del ex presidente lo estamos ensayando todavía. Tenemos un problema: somos una democracia parlamentaria y estamos hablando de hombres que han interpretado un papel más elevado que el de un primer ministro. Cada vez son más un jefe de Estado".

Aznar tiene mejor prensa fuera que dentro. Maneja un nivel de relaciones internacionales muy alto

"Por ese motivo, la vida de ex se la tiene que inventar", apunta otro ex colaborador, con entrada libre en La Moncloa durante algunos años. "Mantienes la escolta y el coche oficial, pero el desnivel entre lo que has sido y lo que ahora eres es muy grande. En Estados Unidos, un ex presidente se convierte en un padre de la patria, y aquí sigue siendo un político. Es un eclipse grande. En España la condición de ex presidente no está acondicionada. Se le puede censurar, pero no se hace con el mismo respeto que en otros países. Los retiramos jóvenes. Vamos quemando en oleadas a gente joven. La población no lo es tanto". "Y además", añade, "nada más dejar de ser presidentes, siguen teniendo mucho poder. Comienza una temporada de tanteo, de confusión. Le pasó también a Felipe González".

Opinar sobre Aznar es incómodo para sus antiguos colaboradores y no digamos para quienes pueden ser considerados cercanos a su entorno actual, razón por la cual prácticamente todas las entrevistas para este reportaje han debido realizarse bajo la condición de confidencialidad. Subsiste todavía cierto temor, una enorme resistencia a hacer públicas reflexiones en torno a la figura del líder que ha sido Aznar. Igualmente, varias han sido las negativas. Hay algunas razones más: sabido es que EL PAÍS no es del agrado de Aznar y que entre sus colaboradores más cercanos abunda la opinión de que este medio tampoco ha sido amable con Aznar. Sea como fuere, algunos contestan. ¿Ha cambiado Aznar?: "No ha dejado de ser el mismo Aznar de siempre", señala un veterano diputado, en otros tiempos más cercano al presidente, "sólo que más enjuto y más fuerte. Es el mismo perro de presa, metódico, laborioso como un contable. Aznar necesita método, orden, trabajo. Felipe es más complejo. La operación de seguir en política era inviable. Aznar no lo consideró. Nadie se lo sugirió. No cabía más que en el Consejo de Estado. Aquella fórmula estuvo bien: instituciones consultivas que no quieres que tengan demasiado brillo".

Pero Aznar terminó dejando su puesto en el Consejo de Estado. Su posición era incompatible con su sueldo como asesor de Rupert Murdoch, todopoderoso magnate de los medios de comunicación. "Debía diseñar su futuro y un futuro fuera de aquí. Tenía que abrirse al mundo exterior. Tenía dos cuestiones pendientes: conservarse joven y hablar inglés. Domina el inglés y ya tenemos en él a un atleta".

Aznar pasó en 2009 224 días fuera de España para recorrer el equivalente a nueve vueltas al mundo

Un proyecto de vida a los 51 años. Aznar se propuso mejorar su apariencia física y perfeccionar su inglés. "No tenía ni idea de inglés. Había estudiado francés, lo entendía y apenas lo hablaba". El Aznar metódico se puso en marcha, y a una edad donde es difícil aprender un idioma para una persona sin facilidad para ello, lo consiguió. No es aquel Aznar de sus primeras intervenciones públicas en Estados Unidos, cuando leía discursos en inglés con un acento lamentable. Su inglés actual es bueno, en lo que han colaborado sus frecuentes viajes. Responde entrevistas en inglés, se expresa con un vocabulario muy apropiado y entona con un acento más que razonable.

Y cambió su físico. Las últimas fotografías en bañador han evidenciado la aparición de unos músculos abdominales de cierta consideración. Está delgado, fibroso. No es una apariencia que se consiga en unas cuantas sesiones. Los expertos saben que es necesario un esfuerzo diario para alcanzar ese estado ("varios miles de abdominales al día", sostiene Bernardino Lombao, su entrenador, con un entusiasmo que parece exagerado). En cualquier caso, es la demostración de hasta dónde alcanza la tenacidad de este hombre. "Aznar ha incorporado la actividad física a su estilo de vida", sostiene Lombao, "entrena los siete días de la semana, esté donde esté; lo mismo corre por los caminos de tierra que bordean el río Potomac que utiliza el gimnasio del hotel donde se hospeda". Su aspecto no es producto de un par de jornadas a la semana. "Aznar no es un francotirador de fines de semana. Es un fondista nato", añade. Le pega. Según su entrenador, hace un kilómetro en cuatro minutos, y algunos escoltas no pueden seguirle. Cuida sus comidas y duerme más horas que cuando era presidente.

Esos dos detalles de Aznar han tenido diversas lecturas dentro del Partido Popular. Si el Aznar bilingüe es interpretado como un magnífico ejemplo de superación (la mala suerte de Aznar es que se han quedado en el archivo de YouTube sus peores momentos con este idioma), no sucede lo mismo con el Aznar musculoso. Algunos lo atribuyen a una respuesta adolescente propia de quienes rebasan la barrera de los 50. Otros le reprochan las dosis de exhibicionismo que ello supone, impropias de quien no parecía dado a estas demostraciones. Hay quien apunta cierta contradicción en Aznar: "Pasa por ser un imitador de todo lo anglosajón, y en el caso de su apariencia física resulta que se berlusconiza, tratando de aparentar que es alguien eternamente joven". También han advertido que el Aznar fibroso y resistente se ha vuelto un hombre más coqueto, con tendencia a ser exclusivamente simpático con las mujeres y tan seco como de costumbre con los hombres. El sentido del humor de Aznar no parece su mejor característica, pero entre los populares se dividen las opiniones entre los que le han visto tan adusto como siempre y quienes, sin embargo, le han encontrado más entrañable y más irónico. Así se dice de él en privado, porque en público algunas de sus ironías ("las copas de vino que yo tengo o no tengo que beber, déjame que las beba tranquilamente...", dijo en un acto en Valladolid aludiendo al endurecimiento de las sanciones de tráfico) no acaban de ser bien entendidas. "No es y no lo será nunca un buen contador de chistes", se atreve a pronosticar un diputado.

¿Cuál es la frontera entre una actividad política privada y el simple tráfico de influencias privado?

Pero Aznar no es sólo un ex presidente que se dedica a mejorar su inglés y a cultivar sus abdominales. Aznar es Aznar. Guste o no, sigue siendo una referencia en el Partido Popular y en la reciente historia de la democracia española. "La izquierda le tiene miedo, por eso le quieren cortar las piernas", señala Miguel Ángel Rodríguez, uno de los escasos ex colaboradores suyos que no pide confidencialidad. "No han olvidado que fue el hombre que logró reunir 11 millones de votos para la derecha. Aquello fue como ganar Roland Garros. Y aunque ha habido un distanciamiento entre Aznar y quienes ahora dirigen el partido, nunca podrán despegarse del todo. Aznar representa para el Partido Popular lo mismo que la saga de los Kennedy al Partido Demócrata".

Aznar no buscó un retiro. No se limitó a su papel de conferenciante (cobra un promedio de 27.000 euros por acto, gastos aparte) o como profesor asociado de Georgetown. Sentó sus reales en la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES). La cambió de arriba abajo, para transformarla en una punta de lanza de la ideología neocon en Europa. Y comenzó a viajar. Por todo el mundo, pero sobre todo por Latinoamérica y Estados Unidos. Según FAES, en 2009 pasó 224 días fuera de España para recorrer 365.000 kilómetros (el equivalente a nueve vueltas al mundo) y visitar 18 países, algunos de ellos varias veces. Paralelamente, aceptó cargos de asesoramiento para compañías muy diversas (medios de comunicación, energéticas, inmobiliarias, fondos de inversión). Y firmó un contrato con la editorial Planeta, de la que se han producido cuatro libros (Ocho años de Gobierno, una visión personal de España, en 2004; Retratos y perfiles, de Fraga a Bush, en 2005; Cartas a un joven español, en 2007; España puede salir de la crisis, en 2009). Es decir, no ha dejado de hacer política y no ha dejado de ganar dinero. Ésa es su actual hoja de ruta, pero nadie sabe a ciencia cierta hacia dónde conduce.

A través de sus libros y sus conferencias, Aznar ha consolidado una forma de interpretar el mundo muy alineada con las tesis de los neoconservadores americanos. Cuando habla, parece un candidato republicano con pequeños matices. Ni siquiera es cercano a los conservadores europeos. Aznar es un halcón. Proclama las esencias de la libertad y de la democracia con recetas al más puro estilo republicano: libertad de mercado, menor intervencionismo del Estado, desregularización, impuestos más bajos, inmigración regulada. Aznar es firme defensor de la energía nuclear y ferviente escéptico respecto del cambio climático, aspecto éste del que se distancia abiertamente de sus colegas británicos, alemanes y franceses. Defiende a la familia y las raíces cristianas de Europa. Y en Europa es atlantista. Lo suyo no es una alianza de civilizaciones, sino una alianza occidental. Europa debe ir de la mano de Estados Unidos tanto en materia económica como de defensa. No es partidario de ampliar la UE. No es partidario de una Europa federal, sino de limitar las competencias de Bruselas y dejar una mayor autonomía a lo que denomina Estados-nación. Habla de España como solución y no como problema, parafraseando a Ortega. Cita a Cánovas, a Sagasta, algo menos a Azaña que en otros tiempos, pero su inspiración más potente nace de Margaret Thatcher y Ronald Reagan. De su patrimonio ideológico, el concepto que más le caracteriza frente a otros políticos es el rechazo a lo que él considera relativismo, que le sirve para azuzar contra los intelectuales de izquierda, contra los pacifistas, contra los ecologistas, incluso contra los artistas, a quienes acusa de ser condescendientes con los dos males que aquejan al mundo occidental, el totalitarismo y el terrorismo islamista. Su esquema es compacto. Cerrado. Duro. "Reagan junto a Margaret Thatcher y otros líderes del mundo libre decidieron no intentar un diálogo con el comunismo para tratar de contenerlo. Sabían que los totalitarismos interpretan cualquier diálogo como una concesión, y cada concesión hace crecer la amenaza", dijo en un discurso. Aznar es un halcón.

Sigue siendo amigo de Blair. Con Putin mantuvo gran sintonía. Se le dan los tipos aparentemente duros"

"Es curioso cómo Aznar, que ha tomado como modelo a figuras como Margaret Thatcher, Ronald Reagan o el propio Bush, no ha seguido esos mismos modelos en su calidad de ex mandatarios. Thatcher se retiró y desapareció de la escena con una enorme elegancia británica: dejó actuar a Major y nunca se interpuso. Lo mismo han hecho Reagan y Bush. Y eso que Reagan tenía un enorme carisma público. Nada se supo de él hasta que comenzó a conocerse su enfermedad".

Dentro del Partido Popular, no todas las opiniones son coincidentes sobre el vestuario ideológico que se ha confeccionado Aznar a partir de FAES. "FAES era una forma de buscarle un sitio donde pudiera hacer política internacional con un diseño institucional para no quemarlo. A partir de FAES, Aznar se encaminó hacia una vía anglosajona para una fundación de centro, más tank que think. No es un despachito con apariencia. Funciona", admite un diputado, cuya opinión no concuerda con la de otro compañero: "No estoy de acuerdo. FAES nació con otra idea, por eso se eligió el color naranja y un nombre que pareciera muy técnico y no tan ideológico, pero se ha convertido en un núcleo duro de los neocon, promocionado aquí por periodistas del entorno de Esperanza Aguirre o de Libertad Digital. Es su tarjeta de visita. Sigue un modelo anticuado, más propio de primeros de los años 2000. No tiene capacidad de interlocución. No se relaciona fuera de su universo. No tiene relaciones con universidades públicas o con privadas de cierto prestigio. Sólo se relaciona con el CEU o con universidades católicas, tanto aquí como en Latinoamérica. Basta con leer la nómina de autores, los perfiles de sus publicaciones. Gente como Pilar del Castillo, como Alfredo Timmermans, como Miguel Ángel Cortés, con otra proyección intelectual, se quedaron fuera". Desde FAES, las cosas se ven de manera diferente. La propia fundación publica un estudio de la Universidad de Pensilvania según el cual FAES ha subido al puesto 32 entre los think tank más prestigiosos fuera de Estados Unidos. Sólo hay otra fundación española en este ranking, el Instituto Elcano, en el puesto 50. FAES, por otra parte, es la fundación relacionada con partidos políticos que recibe más dinero en concepto de subvenciones públicas (2,68 millones de euros en 2009). Su presupuesto se completa con donaciones privadas.

Sin embargo, las relaciones entre FAES y el Partido Popular no son fluidas. Cada uno va por su camino, y esa brecha se acentúa con el paso de los meses, sobre todo a partir del congreso de los populares celebrado en Valencia en junio de 2008. Este congreso ha sido interpretado por los analistas como un punto de inflexión: el momento a partir del cual el PP de Aznar comenzó a ser el PP de Rajoy.

Tenía dos cuestiones pendientes: conservarse joven y hablar inglés. Domina el inglés y ya tenemos en él a un atleta

En aquel momento se escenificó la ruptura de Rajoy con Aznar. Hubo una puesta en escena, un saludo poco afectuoso de Aznar, un discurso del líder ("primero ganamos las elecciones y luego dialogamos") y, finalmente, un equipo a la medida de Rajoy, del que quedaron fuera gente como Acebes y Zaplana, en el que tomaron posiciones Arenas y las nuevas caras femeninas de Rajoy (Cospedal y Sáez de Santamaría), y en el que Aguirre volvió a perder una batalla ante Gallardón. Pero si los partidarios de Rajoy afirman que desde entonces Aznar "ya no pinta nada en el partido", otros creen que Aznar mantiene una capacidad de influencia.

Un suceso vino a desequilibrar tiempo después la balanza. El caso Gürtel, una investigación policial que ponía de manifiesto casos de corrupción y tráfico de influencias utilizando el Partido Popular. Aun siendo una bomba de relojería dentro del partido, era evidente que los imputados pertenecieron al entorno del partido dirigido por Aznar y poco tenían que ver con el equipo de Rajoy. Ana Botella hizo unas declaraciones al respecto cuando creyó entender que el PP de Rajoy parecía querer desentenderse de una defensa numantina de algunos imputados. En el caso particular de Aznar, el escándalo no alcanzó más cerca que algunas sospechas en torno a su yerno, Alejandro Agag, quien, por cierto, desde entonces ha desaparecido de la escena pública. Su caso no ha pasado a ser de perfil bajo, sino de perfil cero.

Habían pasado cuatro años de su retirada. El PP había perdido las elecciones de marzo de 2008. A la vista de los hechos, Aznar estaba muy lejos de haber seguido el modelo de retirada elegante de Margaret Thatcher. "¿Qué hizo de original Aznar en todo este tiempo? Probablemente, lo de Murdoch, poniéndose a tiro como consejero del primer millonario del mundo de medios de comunicación", sostiene un ex colaborador suyo. Aznar no ha sido el primer ex presidente que ha fichado como asesor de una multinacional. Sin embargo, a su fichaje por la News Corporation le siguieron otros más. Aparece, entonces, Aznar como un hombre que gana dinero. Ficha por News Corporation con un sueldo de 148.000 euros anuales. Ficha también por Centaurus Capital, un fondo de inversión, puesto que dejó dos años después. Asesora a Doheny Global Group, una empresa con intereses energéticos en la Europa del Este, y a JER Partners, otra empresa con raíces inmobiliarias en países latinoamericanos. Se entrevista con presidentes y candidatos. Se le considera como un hombre que puede abrir puertas en determinados países. Algunas de sus apariciones en Latinoamérica no acaban de ser bien vistas, como su manifiesto apoyo al candidato derechista chileno Sebastián Piñera, a quien presentó como "el presidente de Chile" semanas antes de celebrarse las elecciones. ¿Cuál es la frontera entre una actividad política privada y el simple tráfico de influencias privado? ¿A quién representa Aznar fuera de España? ¿Adónde conduce su hoja de ruta?

"Aznar tiene mejor prensa fuera que dentro. Maneja un nivel de relaciones internacionales muy alto. Sigue siendo amigo de Blair. Con Putin, por ejemplo, mantuvo una gran sintonía. Se le dan los tipos aparentemente duros. Y tiene fama de político serio. Como la tiene Felipe. No habría sido extraño que en la búsqueda de dirigentes europeos capaces de darle impulso a la Unión Europea se hubiera barajado la figura de Aznar, como de hecho se barajó la de Felipe", apunta un dirigente popular. "Pero el problema de Aznar", señala otro miembro del partido, "es que se ha escorado mucho en una línea ideológica muy cerrada: quizá si se busca un perfil duro, sea el hombre idóneo, pero en Europa se busca un perfil más dialogante".

Una actividad tan intensa, donde se mezclan actividades privadas de carácter político aprovechando el colchón de FAES junto a actividades de representación para compañías multinacionales, es difícil de evaluar. Da la sensación de que Aznar va por libre: gana mucho dinero por sus asesoramientos y mantiene alto su nivel de relaciones políticas. Nadie acierta a pronosticar cuál es su destino, sobre todo teniendo en cuenta que sigue siendo un hombre joven y que, como se puede apreciar, la forma física le acompaña. Es evidente que su empresa familiar Famaztella, SL (acrónimo de Familia Aznar Botella), aumenta su facturación de año en año, y en algunas publicaciones que citan los registros mercantiles sus beneficios superan el millón de euros. No es tampoco ninguna novedad que los ex presidentes tengan una saneada cuenta corriente tras su retirada. Sin embargo, el problema sería menor si no fuera porque sus intervenciones en España no dejan de causar estragos en la opinión pública. Hace bien poco llamó "pirómano" a Zapatero, y tiempo atrás provocó otro escándalo cuando Montserrat Nebrera, ex presidenta del PP de Cataluña, desveló en un libro un comentario de Aznar acerca de que "la población catalana está enferma", que fue inmediatamente contestado desde FAES. Sus comentarios; sus vacaciones junto a un personaje como Flavio Briatore, más propio del cuché que del papel salmón; sus abdominales, no son actos propios de quien ha aceptado un discreto segundo plano. Tampoco concuerdan con quien hizo gala ante sus fieles de ser un hombre con una acusada capacidad de autocontrol.

"Aznar es nuestra memoria", dice un joven diputado popular. "No podemos repudiarlo. Ahora que estamos en crisis económica, su gestión es el mejor ejemplo que podemos dar para que los españoles nos vuelvan a ofrecer su confianza. Por eso, para la gente del partido genera mucho dolor no reconocerse en él en algunas cosas que hace en público".

Posiblemente, Aznar se ha vuelto menos discreto. Quizá vaya por libre. Pero algunas cosas apenas han cambiado: en todo este tiempo no reconoce haber cometido errores bajo su mandato. En las escasas entrevistas que ha concedido, la casi totalidad en medios afines, apenas le han interrogado por las polémicas que le rodean de vez en cuando. Sin embargo, hay una frase que el propio Aznar desliza para explicar que todo cuanto hace se mide con una lupa distorsionada: "Hay una obsesión por mí". Casi la misma frase que soltó tras el incidente protagonizado en Oviedo: "No podéis vivir sin mí". Es el Aznar que no está dispuesto a dar concesiones. Y ahora menos que antes. Porque es un halcón. Y se siente libre.

En un posado para el semanal de Abc, Aznar aparece con su perro, un labrador negro. Nombre del perro: Sam. "¿Por qué Sam?", le preguntan. "Lo pusieron mis nietos", contestó sin concesiones. Un periodista describió así las fotografías que le acompañan en su despacho en FAES: "Sobre las baldas, algunas fotografías enmarcadas. Unas, de presidente del Gobierno o conferenciante en Georgetown; otras, de padre, esposo y abuelo. Con Juan Pablo II, junto a otros mandatarios mundiales en la cumbre de las Rocosas o del brazo de su hija Ana. Más imágenes: sus tres nietos sonrientes, Ana Botella muy bronceada y, en otro flanco, la toma de Perejil, bandera sacudida por el Levante en un risco pelado".

También el viento de levante sacude la bandera en su residencia cercana al hoyo 15 del campo de golf de Guadalmina. Es visible a larga distancia. Una forma de decir aquí estoy yo. No, la suya no ha sido una retirada discreta.

Artículo de Elvira Lindo en página 17

Perlas de José María Aznar

» Irak. "Puede estar usted seguro y pueden estar seguras todas las personas que nos ven que les estoy diciendo la verdad. El régimen iraquí tiene armas de destrucción masiva" (2003, en vísperas de la invasión de Irak). "No había armas de destrucción masiva. Tengo el problema de no haber sido tan listo de saberlo antes. Nadie lo sabía" (Madrid, 2007).

» Que pidan perdón los musulmanes. "Mucha gente en el mundo islámico clama al Papa para que pida disculpas por su discurso. Yo nunca he oído a ningún musulmán pedirme a mí disculpas por haber conquistado España y por haber mantenido su presencia en España durante ocho siglos. Nunca" (Washington, 2006).

» Los Reyes Católicos. "A los extremistas les espantan Quevedo, Cervantes o los Reyes Católicos. Van a impedir que en las escuelas se estudie la literatura y la historia de España. No lo impedirán allí donde gobierne el PP, pero, desgraciadamente, sí donde gobierne el PSOE. Es el precio del extremismo" (Madrid, 2007).

» La izquierda es la mala. "La izquierda es una fuerza reaccionaria, no revolucionaria; es una fuerza conservadora, no progresista; es una fuerza ciega a la realidad y encerrada en sí misma, sin ninguna alternativa viable" (Roma, 2006).

» ZP, el pirómano. "Estamos en uno de los momentos más críticos de nuestra historia. En poco más de un año, el actual Gobierno ha llevado a España al borde del abismo. España corre riesgos de desintegración y balcanización, de volver históricamente a las andadas" (México, 2005). "Para Zapatero es opinable que los terroristas sean siempre terroristas, un atentado puede ser un crimen execrable o un accidente, depende" (Madrid, 2008). "El jefe de los pirómanos no puede ser nunca el capitán de los bomberos, y España necesita un gran equipo de bomberos" (Oviedo, 2010).

» El vino al volante. "¿Y quién te ha dicho que quiero que conduzcas por mí? A mí no me gusta que me digan no puede ir usted a más de tanta velocidad, no puede usted comer hamburguesas de tanto (...) Las copas de vino que yo tengo o no tengo que beber, déjame que las beba tranquilamente; no pongo en riesgo a nadie ni hago daño a los demás" (Valladolid, 2007).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de febrero de 2010

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