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Reportaje:

"Es un placer jugar con tipos como Alves"

Los azulgrana aplauden la reaparición del lateral brasileño

Tras recibir esta semana el alta médica, Pep Guardiola ya no tenía ninguna excusa para dejar en el banquillo a Dani Alves, que llevaba de baja desde que el pasado día seis sufriera una rotura muscular en el gemelo interno de la pierna derecha durante el calentamiento del Barça-Getafe. El lateral brasileño disputó ayer todo el partido y lo hizo a su manera, recorriendo la banda una y otra vez. De la lesión, ni rastro. "Dani se enfada porque no lo hago jugar, pero no se da cuenta de que no juega porque está lesionado", bromeó Guardiola, que recalcó la entrega y las opciones que le ofrece al equipo el ex sevillista. "A veces se equivoca en la presión, pero lo hace con una intensidad tremenda. Y eso provoca que los demás lo vean y entiendan que tienen que ir así", explicó el entrenador. "Alves contagia".

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"Siempre pongo mala cara cuando no juego", reconoció Alves. "Lo que realmente amo es jugar al fútbol. He hecho más de un enemigo en el vestuario por cabrearme cuando no juego", añadió el defensa, que aseguró haber recuperado sus mejores sensaciones. "Físicamente me he encontrado fenomenal. No he notado en ningún momento el cansancio. Lo demás, el juego, ha salido sólo", concedió. En un equipo tan ofensivo como el Barça -suma 61 puntos, uno más que el año pasado a estas alturas-, las apariciones de alguien como el brasileño generan mucho peligro. "Lo malo es que no ha habido goles de estos centros por alto que me he sacado. Mi trabajo es ese, tratar para que mis compañeros tengan opcionesi. El problema es que esta vez no han podido pescar ninguno por arriba, pero si Messi por abajo", concluyó Alves, que fue elogiado también por Xavi, el hombre que inició la jugada del tanto de la victoria. "He visto entrar a Dani, que siempre me marca ese tipo de jugadas, y le he metido el balón. Es un placer jugar con tipos como él", remachó el centrocampista.

Guardiola, por su parte, se enfadó mucho con Rubinós Pérez. A su entender, el árbitro perdonó la segunda tarjeta amarilla a Manu Torres por derribar a Maxwell, pero en cambió amonestó a Piqué por protestar. El cuarto árbitro le recriminó que gesticulara, y el técnico, según Catalunya Ràdio, buscó al árbitro en el descanso y le exigió respeto. "Nosotros os respetamos, sólo pido que nos respetéis a nosotros. Y ahora vas y lo escribes en el acta", dijo Guardiola, que, después aclaró que había pedido disculpas al árbitro.

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