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Riesco une misterios y ajedrez en una novela

La escritora bilbaína Nerea Riesco recrea en su nueva novela, El elefante de marfil (Grijalbo), la Sevilla de finales del siglo XVIII y principios del XIX. Riesco asegura que Sevilla aún conserva "las contradicciones, la configuración y una forma de pensar parecidos".

La novelista, afincada en Sevilla, apunta que la capital "es un lugar de tradiciones" donde todavía se conservan "muchas". Riesco detalla que en su libro, en el que el ajedrez y los misterios juegan un papel decisivo, aparecen eventos como la Semana Santa "o cosas tan curiosas como la existencia de un bando para que la gente no se fustigara en la calle o para que no se bailara delante de los pasos".

En El elefante de marfil, la autora ganadora del Premio Espartaco de 2008 por Ars magica, narra una historia de amores, secretos y misterios del pasado. Las vidas de sus personajes se ven marcadas a lo largo de tres generaciones por un antiguo pacto entre musulmanes y cristianos.

El libro "tiene mucho que ver con el choque de culturas", indica la escritora, quien ha empleado el juego del ajedrez como nexo de la historia. "[Es] un juego tan noble y elegante que podría servir para limar asperezas, porque cuando terminan, gane quien gane, los dos jugadores se levantan, se saludan y se dan la mano, y al final es un juego de caballeros".

"Pésima" jugadora

Pese a que reconoce ser una "pésima" jugadora de ajedrez, confiesa que en el libro ha contado con asesores y que las batallas reales que se asemejan a partidas o las partidas que se han querido asemejar a batallas reales "están muy estudiadas". "Son partidas de grandes maestros de ajedrez jugadas realmente y que se han metido dentro de la novela", dice.

Además, reconoce que le apetecía "muchísimo" escribir sobre los estereotipos "clásicos" de Sevilla. La novela está plagada de toreros, bandoleros, mujeres que cantan coplas, cigarreras y afrancesados, de personajes que son los "típicos tópicos", en palabra de Riesco.

La escritora se enteró, durante el proceso de documentación de la novela, de cosas "muy curiosas de la época". Por ejemplo, recuerda que en ese tiempo "había esclavos negros en Sevilla y, de hecho, la Hermandad de Los Negritos fue creada por ellos, de ahí su nombre". También muestra su sorpresa, ya que desconoce "dónde están sus descendientes".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de febrero de 2010