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Reportaje:'All Star'

La Superbowl del baloncesto

Dallas apunta al récord con 100.000 espectadores en el estadio de los Cowboys

Uno de los motivos que avivó la imaginación de James Naismith en la búsqueda de un juego o deporte que pudiera practicarse en un espacio reducido y cubierto fue el intenso frío que caracteriza los largos inviernos en Nueva Inglaterra. El primer partido se disputó en diciembre de 1891. No es diciembre ni el frío suele ser tan intenso en Tejas, pero el All Star se disputará cuando todavía medio estado sigue cubierto por un manto de nieve. Pero no se jugará en un gimnasio ni siquiera en uno de los modernos pabellones de los equipos de la NBA, con capacidad todos ellos para 18.000 o 22.000 espectadores. Esta vez, el multimillonario dueño de los Mavericks, Marc Cuban, ha ido más allá y ha ratificado el tópico que habla de que en Tejas todo es a lo grande. Con esa idea puso su vista en el nuevo estadio de los Cowboys, el equipo de fútbol americano de la ciudad, con capacidad para unos 75.000 espectadores, pero que en el caso del baloncesto puede acoger a unos 100.000.

A principios de semana se habían vendido ya más de 92.000 entradas con un precio medio de 168 dólares (unos 137 euros). De cumplirse las expectativas, el partido superará el récord de asistencia a un estadio, que muchos fijan en los 80.000 espectadores que vieron la final de la Recopa en el Kallimarmaro, de Atenas, en 1968. Por entonces, el control no era muy riguroso en Europa y por eso parece más rigurosa la cifra de los 78.129 que presenciaron la final de la Liga Universitaria norteamericana entre Kentucky y Michigan en 2003 en el Ford Field, de Detroit.

La pregunta es de cajón: ¿podrán ver algo más que jugadores en miniatura aquellos espectadores que hayan pagado los 30 dólares (22 euros) por las localidades más alejadas de la cancha? La idea de los organizadores es que puedan ver hasta el más mínimo detalle a través de la inmensa pantalla de 1.040 metros cuadrados suspendida de la parte superior de la estructura del recinto, con un techo retráctil que se cierra o se abre en 12 minutos. La pantalla ya ha sido bautizada con el nombre de Jerrytron en honor del dueño de los Cowboys, Jerry Jones, que también ha logrado que ese mismo recinto sea la sede de la Superbowl en 2011.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de febrero de 2010