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La alcaldesa de Marbella confía en que no haya demoliciones

El Ayuntamiento de Marbella peleará porque no se derribe ni una sola de las 550 viviendas habitadas que el propio consistorio ha dejado fuera de ordenación por considerarla incompatible con el modelo de la ciudad en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU). Aunque incluido así en el planeamiento para no romper el consenso con la Junta, el equipo de Gobierno del PP siempre ha rechazado la posibilidad de demoler una vivienda habitada. Lo hizo tras la aprobación inicial del documento y tras las dos provisionales, y para que no queden dudas tras el visto bueno definitivo que la Junta dio el pasado día 29, la alcaldesa, Ángeles Muñoz, insistió ayer en que buscará fórmulas "mejores" que el derribo, cuya decisión última compete a los jueces.

"Espero que los jueces valoren que esas viviendas tenían licencia de obra, que están inscritas en el registro, que se les ha concedido hipoteca, y que algunas de ellas ya han conocido dos y tres transmisiones y confío en que no haya demoliciones y se vean legalizadas con algunas compensaciones", expuso ayer Muñoz en el Fórum Europa Tribuna Andalucía.

Tras recordar que las primeras noticias hablaban de que en Marbella habría que tirar 30.000 viviendas, y que la cifra luego se redujo a 18.000 y a 5.000 "cuando se inició la tramitación del plan, la alcaldesa insistió: "Que no quepa ninguna duda de que desde el ayuntamiento trabajaremos para dar una alternativa a esas familias".

Muñoz lamentó que Marbella no ha recibido la atención que Gobierno y Junta prometieron tras la disolución de la corporación en 2006.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de febrero de 2010