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Paga la fianza el ginecólogo que hacía abortos a prostitutas

Nuevos testimonios coinciden en que operaba a las mujeres sin anestesia

Juan Carlos Abuín Mosteiriz, el ginecólogo que practicaba abortos clandestinos a prostitutas que trabajaban en burdeles de Lugo, ingresó en la madrugada del miércoles en la prisión de Bonxe pero sólo permaneció unas horas allí porque abonó la fianza de 30.000 euros que le impuso la juez. El médico ya había estado preso en el penal de Lugo durante tres semanas entre noviembre y diciembre después de que una prostituta denunciase las dramáticas condiciones en las que se le realizó el aborto. Y en esta ocasión entró de nuevo en prisión preventiva tras aparecer una nueva mujer que también sufrió las prácticas "primitivas" que supuestamente aplicaba el doctor.

Ahora, nuevamente en la calle, Abuín se enfrenta a una posible retirada de la licencia para ejercer por parte de la comisión deontológica del Colegio de Médicos, que está estudiando el caso. Y además, en pocos días, han aparecido en Lugo otras prostitutas extranjeras dispuestas a testificar en contra de él. Según fuentes próximas al caso, todos los relatos de estas mujeres coinciden en lo mismo: el material quirúrgico estaba averiado, eran obligadas a abortar sin anestesia de ningún tipo y, a falta de enfermera, anestesista o cualquier otro profesional sanitario, la única persona que ayudaba al médico durante la operación era la mujer de la limpieza.

La empleada de la limpieza hacía de enfermera durante las intervenciones

Las mismas fuentes explican que Carlos Abuín, ahora libre tras pagar los 30.000 euros, tenía "problemas económicos" y encontró en los proxenetas de la trama mafiosa de Lugo una forma de conseguir dinero. Las prostitutas han explicado a María del Pilar de Lara, titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Lugo, que el médico les cobraba a las chicas 500 euros por cada interrupción de embarazo. Un "precio especial" de amigo, porque venían de parte de uno de los encargados del prostíbulo del polígono de O Ceao, un individuo que ya está en prisión.

Por su parte, el novio de la prostituta boliviana de 23 años que llevó por segunda vez a prisión al ginecólogo quedó el martes, poco antes de la medianoche, en libertad pero con los cargos de inducción al aborto y maltrato. El joven gallego, Alberto P.C., que no quería que naciese la criatura, mantenía buenas relaciones con los jefes de la prostituta en el club Queen's y declaró durante unas siete horas ante la juez.

La jornada del martes fue larga en los juzgados de Lugo. Los interrogatorios al ginecólogo y al que era compañero sentimental de la prostituta denunciante ocuparon al número 1 de Instrucción desde las diez de la mañana hasta las tres de la madrugada del miércoles. El médico tuvo que presentarse dos veces ante De Lara porque por la mañana, durante el interrogatorio, se desmayó. Entonces, la propia juez determinó que lo asistiera el médico forense y que luego fuese trasladado, acompañado por un familiar además de la escolta, a Urgencias. Más tarde regresó al Juzgado. La abogada de Abuín anunció que se quejará ante el Consejo General del Poder Judicial porque considera que su cliente fue tratado "peor que un terrorista", pero el juzgado lo desmiente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de febrero de 2010