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Los promotores de la obra en la que murió un obrero eluden su responsabilidad

"Todo lo que hice fue para ayudarle. Él era mi amigo". Jesús Mera, de 47 años, falleció tras caerse de un tejado en la obra en la que trabajaba. No tenía contrato. Estaba subido al techo aunque él era fontanero. No llevaba equipo de protección ni existía la malla reglamentaria para evitar las precipitaciones en el tajo. Su supuesto amigo era el contratista de la obra, Manuel Rodríguez Sañudo, quien ayer tuvo que declarar en el juzgado. La acusación particular pide para él siete años de prisión. La Fiscalía, cuatro y medio. Ayer eludió cualquier responsabilidad. "No sé qué hacía en el tejado. Yo no se lo pedí. No le hice contrato porque él me lo pidió". Junto a él, hay otros cuatro imputados. Todos negaron su relación directa con la muerte del obrero. Los hechos ocurrieron el 11 de septiembre de 2007.

El incumplimiento de la normativa llevó a la Policía, tras la petición de la Fiscalía, a detener a los máximos responsables de la finca y de los trabajos que se estaban haciendo en ella. Más de dos años después, ayer comenzó el juicio por este caso con la declaración de los cinco imputados: el propietario, dos constructores, el arquitecto y el jefe de la cuadrilla.

El primero en declarar fue el propietario de la finca, Francisco Sánchez. "Yo no tengo por qué vigilar la seguridad. Para eso está el contratista al que yo le pagaba un millón de pesetas al año (6.000 euros)", aseguró ayer. Sánchez, también promotor de la obra, reconoció que a la empresa constructora no le pidió nunca un estudio sobre seguridad ni le preguntó por las normas de prevención. Entendió que la compañía se encargaba de velar por ello. El contratista, Manuel Rodríguez Sañudo, tuvo que admitir que el obrero fallecido no tenía contrato pero responsabilizó al fallecido. "Estaba en una delicada situación económica. Estaba tramitando una invalidez y no le convenía un contrato. Era mi amigo y quise ayudarle", explicó. También declaró su supuesto socio, el arquitecto y hoy lo hará el jefe de la cuadrilla, junto a testigos como el hijo y el sobrino del fallecido, que trabajaban en la misma obra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de febrero de 2010