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COLUMNA

La basura de Castellón

En Villena o Xixona no acogen con regocijo los desechos y la porquería procedente de las comarcas septentrionales del territorio autonómico. Si se observa atentamente, el rechazo de la basura ajena entra en el ámbito de lo consuetudinario y normal. Al vecindario le resulta desagradable el despojo maloliente en el vertedero cercano. Por eso, el tiento, la previsión, la inversión en infraestructuras adecuadas que respeten al máximo el entorno, y la ubicación preferentemente comarcal de depósitos de desechos, favorecerían la solución del problema que todos generamos y evitarían el desasosiego ciudadano y el colapso a la hora de eliminar residuos. Aquí hubo muchos planes y pocas actuaciones concretas con sus correspondientes inversiones desde hace tres décadas. Ahora llega la mala leche vecinal y la palabrería estúpida de quienes tenían competencias para actuar y disponían del dinero público: las diputaciones y el Gobierno autonómico.

En el norte y sur castellonenses se quedan estos días con la basura en el aire y los camiones camino de Alicante. Y se levanta el telón y aparece el alcalde de Algimia indicando que en el nuevo vertedero de su pueblo caben sólo las basuras de su comarca; aparece el dirigente de la oposición provincial Colomer, y les dice a los de la Diputación y el Consell que, ante el colapso, no quiere incineradoras, que emanan dioxinas y partículas contaminantes; aparece el consejero Rambla y afirma que el Ejecutivo valenciano está ejecutando infraestructuras ya previstas en 11 planes zonales de vertederos que no se construyen de la noche a la mañana; aparece el consejero del ramo Cotino y le echa la culpa a Zapatero por lo del agua del Ebro; calla el provincianista Carlos Fabra, cuando aparece su segundo vice en la Diputación, Aparici, encargado del medio ambiente en la institución y acusado en los juzgados por haber permitido presuntamente el vertido de residuos tóxicos en su etapa de alcalde de La Vall d'Uixó, y nos dice que nos callemos porque las basuras se discuten en los consorcios y no en los medios de comunicación... y continúan el hedor y la falta de responsabilidad y de inversiones en lo más inmediato que es la eliminación de basuras.

Entre tanto teatro del absurdo, la voz sensata de Fernando Úbeda, el vecino alicantino, metido en plataformas en defensa del medio ambiente y del entorno, quien afirmó que lo que tiene que hacer el Consell, aunque tarde, es abordar el tema de los residuos con la misma agilidad y eficacia que los grandes eventos. Apuntaba el vecino del sur valenciano a la cabeza de la bicha del despilfarro y al populismo como arma electoral y política: los grandes eventos y las realizaciones faraónicas con cargo al erario público, ahora endeudado y en crisis para quitarnos la basura de delante. Y así nos luce la basura en el norte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de febrero de 2010