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Reportaje:

Un reto inesperado

El Barça visita Sevilla con la necesidad de remontar un marcador por primera vez

Al Barcelona le aguarda hoy (22.00h, Canal+) un nuevo reto, una situación inesperada, como si se le hubiera colado una final de rondón en pleno invierno, cuando los títulos no se ganan sino que sólo se pierden, después de cerrar el ejercicio 2009 con un pleno nunca visto de seis coronas. Aunque el equipo de Guardiola ha pasado por multitud de experiencias, jamás se había visto en la necesidad de protagonizar un remonte en una eliminatoria copera como le ocurre en Sevilla tras perder en el Camp Nou por 1-2. "Aceptamos el reto", convino ayer el entrenador.

El Barça de Guardiola nunca se ha enfrentado a un escenario semejante en un torneo doméstico ni continental. Ha pasado por momentos delicados, y hasta suma nueve derrotas, ninguna ha sido en cualquier caso irreparable. La única ronda que admite paralelismo con la actual es la que la pasada temporada le enfrentó al Chelsea en la Champions, cuando el gol de Iniesta en el choque de Stamford Bridge le llevó a la final de Roma tras el empate de casa. Hoy le aguarda una nueva experiencia al límite. "Puede que alguien se haya creído que no podemos perder nunca", argumentó el técnico azulgrana. "Pero algún día perderemos, eso es seguro. Espero que no sea en Sevilla ni ocurra por culpa nuestra".

El punto neurálgico del juego azulgrana está en la mezcla de la pareja de centrales

Ha habido encuentros durante la temporada, de todas maneras, que pueden servir de guía: el Barça no pudo darle la vuelta al marcador las dos veces que ha ido por detrás, contra el Rubin (1-2) y el Sevilla (1-2), pero sí remontó en la Supercopa de España en San Mamés, también en Kiev y tanto en la semifinal como en la final del Mundial de Clubes.

La adversidad del resultado, la categoría del rival y la incomodidad del escenario, así como la capacidad de sorpresa del torneo, juegan en contra del Barça. La trayectoria de los barcelonistas, en cambio, invita a apostar por un nuevo éxito: si se trata de una final, han ganado todas las disputadas. El enfrentamiento, por lo demás, llega en un momento de debate en el barcelonismo por los últimos resultados del equipo, que ha vivido los tres signos posibles en lo que va de año: perdió con el Sevilla, empató ante el Villarreal y ganó en Tenerife. La goleada del domingo ha levantado el ánimo de un plantel al que los rivales parecen haber cogido el truco, o cuanto menos han dado con la manera de jugarle. Equipos como el Valencia, el Villarreal o el Sevilla han inutilizado la línea media azulgrana y alcanzado posiciones de remate con ataques cortos después de una avanzada presión. Aprietan los rivales, a los centrales barcelonistas les cuesta salir con el balón y conectar con sus delanteros y no cierra bien la zaga. No es fácil para el Barça eliminar la primera línea de intimidación del rival.

Al Barça le cuesta más que nunca alcanzar la cancha contraria. Aunque el equipo ha perdido fuego y los rivales han mejorado, la coyuntura no ha sorprendido a Guardiola, que ya retocó la plantilla para evitar la rutina y encontrar nuevos recursos después de salvar situaciones extremas, como la final de Copa y de la Copa de Europa, cuando tuvo que improvisar con Touré como central.

Los fichajes de Chigrinski e Ibrahimovic obedecen a la necesidad de encontrar alternativas. Ibrahimovic permite el juego en largo, descargar para la llegada de la segunda línea y atender a segundas jugadas. El sueco ha venido funcionando como ariete. El problema está con los centrales. La mezcla no siempre ha ido bien. Al inicio, Puyol se planteó no renovar porque intuía que su protagonismo disminuiría. Hoy se ha convertido en indispensable por su facilidad para corregir los errores por velocidad, y ha formado en 16 partidos con Piqué -la dupla Piqué-Chigrinski lo ha hecho en 6 y Márquez-Puyol, en 4- hasta formar la pareja más fiable y apreciada por la afición. Piqué, sin embargo, no ha jugado los dos últimos partidos, Milito acaba de reincorporarse, Chigrinski es silbado y Márquez ha protagonizado algunos errores de bulto -no viaja a Sevilla-.

Necesita el Barça dar con la fórmula para adquirir velocidad de crucero mientras van entrando en forma Iniesta y Messi. La finura y precisión de los volantes y delanteros se supone que se coge con el tiempo. La salida del balón desde atrás, en cambio, exige correcciones tácticas. "Queremos ganar y que nadie dude que lo vamos a intentar", remató Guardiola. El Sevilla no piensa dar facilidades tras su mal paso liguero. Precisa agarrarse a la Copa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de enero de 2010