Crónica:Crónica
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'Gemelos' de oro

Los inseparables Iker Martínez y Xabi Fernández conquistan su tercer Mundial de 49er

Iker Martínez y Xabi Fernández. O Xabi e Iker. Tricampeones de Europa en la categoría de 49er, doble medallistas olímpicos (oro en Atenas 2004 y plata en Pekín 2008) y, desde ayer, tricampeones del mundo tras el oro ganado en las Bahamas y que se suma a los Mundiales de 2002 y 2004. Pareja inseparable en el mar y en la tierra desde hace 12 años, cuando Xabi (Ibarra, 1976), ciclista amateur, colgó la bicicleta y conoció a Iker (San Sebastián, 1977), compañeros de piso, locos por el deporte, competitivos a más no poder, tan compenetrados que compartían habitación en los hoteles para seguir hablando de trabajo pese a que viajaban con sus parejas, tan iguales en sus vidas que hasta se quedaron embarazados el mismo día (cuando regresaron de competir durante meses en la Vuelta al Mundo) y serán ambos padres en marzo, tan iguales también en su forma de pensar que uno va a hacerles una encuesta y responden exactamente lo mismo. Clavaditos. Y sin embargo complementarios. "Iker es más impulsivo, Xabi le da más tranquilidad y calma", analiza Jane Abascal, que fue entrenador de los equipos de 49er y luego director de preparación olímpica. Así que no se entiende a Iker sin Xabi ni a Xabi sin Iker.

Nadie en la vela española tiene un palmarés igual al de esta pareja

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En Bahamas superaron los vientos fuertes y racheados y la lluvia del último día y hasta ganaron la regata final, que puntúa doble. Atrás dejaron a la pareja australiana -los hermanos asturianos Federico y Arturo Alonso fueron decimosegundos-. El oro en Bahamas es otro pico en el maratón sin freno que es la carrera de estos regatistas. En el último año y medio, han sido plata en Pekín, dieron la Vuelta al Mundo con el equipo Telefónica y han ganado el Mundial de 49er. Sin vacaciones. Apenas unos días para que Iker se casara.

Ninguna pareja en la vela olímpica española tiene un palmarés similar. "Esta victoria significa mucho. Llevamos 12 años navegando juntos y desde los títulos mundiales de 2002 y 2004 hemos tenido que esperar para repetir. Es algo realmente importante. Hacía tiempo que no podíamos prepararnos específicamente para esta competición", explicó ayer Iker. "Les he visto entrenarse tan duro como en los tiempos en que empezaban, con ganas e ilusión después de tantos años, con una motivación envidiable. Estos sí que hacen equipo. Son dos campeones con un gran nivel técnico, mucha sensibilidad para entender los barcos, muy serios y meticulosos trabajando", dice Abascal, que les conoce como a sus hijos. Para Pekín, por ejemplo, tuvieron que adelgazar casi 12 kilos entre los dos para que el barco fuera más ligero. Siempre adaptándose a las nuevas reglas, a las nuevas embarcaciones, y luchando contra las parejas más jóvenes.

"Son regatistas con mayúsculas, da igual el barco que les pongas", les elogia Pedro Campos, que les ha visto navegar desde los cruceros hasta la vela oceánica en los últimos años; "son polivalentes. Han competido en todo tipo de categorías. Donde naveguen, son ganadores. Y después de año y medio sin competir en 49er, y con pocos meses de preparación, ganan el Mundial con mucha superioridad".

¿Y ahora, qué? "Ahora vamos a descansar un poco. Después ya pensaremos en el futuro", cuenta Iker. Pero ambos saben que el futuro sólo tiene un destino: Londres 2012.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 11 de enero de 2010.

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