El Patio de Maravillas se muda

Desalojo y 'reokupación'

La policía expulsa a los miembros del Patio Maravillas tras más de dos años en el centro social - Horas después, el colectivo lo refunda en la calle del Pez, 21

El Patio de Maravillas se mudó ayer unos metros más allá. La Policía Nacional cumplió por la mañana la orden del Juzgado de Instrucción número 48 de Madrid y desalojó este centro social okupado desde hace más de dos años y situado en un inmueble deshabitado de la calle del Acuerdo. Por la noche, tras una jornada de gritos y proclamas contra el desalojo, unas 1.000 personas avanzaron desde la plaza del Dos de Mayo hasta el número 21 de la calle del Pez. Allí se quedaron y allí prometen levantar otro centro social de las mismas características.

El Patio de Maravillas es un centro social okupado de "segunda generación", según la terminología utilizada por algunos usuarios del edificio. Es decir, el lugar mantiene los símbolos y los objetivos del movimiento okupa, nacido en los años ochenta para denunciar las dificultades del acceso a la vivienda, pero ha evolucionado a algo mucho más complejo. Se ha convertido en una asesoría laboral, un espacio para niños, una sala de ensayos, un cine, un coro, un taller de idiomas y otro de cuentos, un comedor, una cafetería y un laboratorio de nuevas tecnologías.

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El lugar donde todo esto tenía cabida, un edificio de la calle del Acuerdo 8 (barrio de Universidad, distrito Centro) en el casco histórico de la capital, fue desalojado por la policía a las nueve de la mañana. No tuvieron que forzar la puerta. Agentes vestidos de paisano aprovecharon que uno de los ocupantes accedía al edificio para entrar en él.

Para entonces todos los accesos a la calle del Acuerdo estaban cortados por un cordón policial en el que intervinieron más de 30 policías antidisturbios, según cálculos de este periódico. Un vecino de la calle de la Palma puso La Marsellesa a todo volumen para acompañar la escena.

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El resto de los habitantes del barrio que quería acceder a la calle tuvo que explicar a los agentes sus intenciones; si querían llevar el perro al veterinario, si iban a comprar pan o si tan sólo trataban de entrar en sus casas. Al margen de esas molestias, la jornada transcurrió sin incidentes. En una hora, las cuatro personas que dormían en el edificio estaban fuera de él. "Anoche dormimos unas 15 personas aquí, pensábamos que el desalojo iba a ser a las seis de la mañana, pero han aprovechado cuando todos se han ido a currar para entrar", explicó Elena de 27 años y participante del Patio desde su fundación hace ya dos años y medio, informa Pablo León.El desalojo era algo esperado por los asiduos al centro, así que a la primera señal todos se pusieron en contacto a través de redes sociales en Internet y mensajes de móvil para censurar con sus lemas y cánticos la actuación de la policía. Un centenar de personas gritó durante horas aquello de "Un desalojo, otra okupación", subrayando así las palabras de Antonio García, uno de los portavoces del Patio, que en una improvisada rueda de prensa afirmó: "Si no puede ser en este edificio, será en otro. Seguiremos buscando otros espacios y el que quiera entender que entienda, seguiremos tomando lo que consideramos que es de toda la ciudadanía".

Y eso es lo que hicieron, tomar un nuevo edificio, esta vez en la calle del Pez. Unas mil personas se dirigieron hasta allí sobre las ocho de la tarde para okupar otro. Se trata del número 21, un inmueble de cinco plantas deshabitado desde hace años. Sobre la fachada hay un cartel de la empresa Procasa en el que se lee "Obras de rehabilitación del edificio solicitadas el 14 de abril de 2007". También tiene patio, pero éste es mucho más estrecho que el que servía para organizar muchas de las actividades en el antiguo Patio de las Maravillas. "Lleva años vacío", señaló ayer un antiguo habitante de uno de los pisos del edificio. "Yo me crié ahí. Creo recordar que muchos de los que vivían allí eran inquilinos de renta baja. Cuando los propietarios vendieron, la gente tuvo que irse".

Los lemas de apoyo y los gritos para festejar el nuevo espacio siguieron durante horas para mantener el mismo espíritu que se había vivido en la calle del Acuerdo por la mañana.

Hasta el Patio Maravillas se habían acercado el presidente de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM), Ignacio Murgui, y la presidenta de la Asamblea Ciudadana del Barrio de Universidad (ACIBU), Isabel Rodríguez. Murgui mostró su preocupación por el previsible abandono del edificio: "Se quedará criando telarañas y se seguirá especulando con él". "Para los vecinos significaba dotar al barrio, que tiene el centro cultural más pequeño de todo Madrid, de todas las carencias que tiene", declaró por su parte Rodríguez, que aseguró que las quejas de vecinos contra el centro okupado "eran minoritarias".

Rodríguez se refería a la Asociación de Vecinos Afectados por el Patio Maravillas, cuyos miembros no llegaban a la decena el pasado noviembre. Esta asociación ha denunciado en su página web un empeoramiento en la calidad del vida del barrio desde la apertura del Patio.

Este periódico intentó sin éxito ponerse en contacto con Leopoldo Arnaiz, propietario del inmueble y presidente de la promotora inmobiliaria Grupo 2 Reunidos. Fue él quien hace dos años y medio denunció la ocupación del edificio. Arnaiz criticó a los okupas por "una acción a la que la sociedad y los tribunales de justicia deberían poner veto de inmediato, evitando el abuso y la actividad delictiva de estos agitadores sociales". Arnaiz también se las ha visto últimamente con los jueces. El pasado mes de julio tuvo que sentarse en el banquillo por supuestas irregularidades en la modificación parcial del plan urbanístico de Boadilla del Monte, del que fue responsable. También está procesado por tráfico de influencias, negociación prohibida y uso de información privilegiada en el municipio de Alcorcón. Ambas causas siguen abiertas.

Fuentes del área de Urbanismo y Vivienda del Ayuntamiento explicaron ayer que habían ofrecido a los okupas la posibilidad de trasladarse a una de las parcelas que ahora mismo no tienen uso en la ciudad. "Pero ellos quieren un local y el Ayuntamiento no tiene ninguno", afirmaron las mismas fuentes.

Las reuniones mantenidas con el Ayuntamiento para conservar el Patio Maravillas no fueron muy útiles, según Antonio García, portavoz de los ocupantes. Explicó que el Consistorio ha tenido una "receptividad muy moderada" en las tres o cuatro reuniones que han mantenido. "No se han mojado lo suficiente", señaló.

Cumplida la promesa de llevar el Patio Maravillas a otro lugar, sólo queda saber si los propietarios denunciarán la acción y si el centro podrá seguir albergando los mismos espectáculos y actividades. En cualquier caso, ya hay nuevos vecinos en la calle del Pez.

EL PAÍS entró a conocer a algunos de los que hacían posible este espacio autogestionado en el centro de MadridVídeo: Á. Á. RICCIARDELLI/A. BERDIÉ

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