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Reportaje:

Una escapada con el circo

El Raluy ofrece la oportunidad de alojarse en uno de sus carromatos

Todos hemos soñado alguna vez en marcharnos con el circo. Ahora es posible hacerlo sin necesidad de convertirse obligatoriamente en trapecista, domador o payaso. En una iniciativa pionera, el Circo Raluy ofrece la posibilidad de instalarse en una de sus preciosas caravanas históricas, preparada al efecto, y compartir por unos días la vida de las gentes de la pista. Ser parte del mayor espectáculo del mundo te puede salir por unos 600 euros el fin de semana, con toda la familia, incluidas las funciones, las comidas y la bata. "La idea es que un amante del circo pueda vivir plenamente nuestra vida por un tiempo, ser parte de la familia", explica Carlo Raluy, el Monsieur Loyal (chef de piste) y responsable del prestigioso circo catalán, que ha prorrogado sus representaciones en Barcelona hasta el día 17.

Las gaviotas sobrevuelan este gris día de víspera de Reyes la carpa del Raluy, instalada en el Moll de la Fusta, mientras Carlo y los preciosos carromatos de la troupe se reflejan mágicamente en el espejo roto de los charcos. "El que se apunte a nuestra oferta de hotel sobre ruedas podrá compartir nuestras experiencias cotidianas, asistir a los ensayos, al montaje y desmontaje de la carpa, ocasionalmente viajar con nosotros... Sé que para muchos eso es un sueño". Uno piensa en Kitty y Loulou ("glamour en la cúpula del circo") enfundadas en ceñidas lentejuelas doradas, o en la rotunda habilidad de Rosa ("destreza con los círculos") y se dice que sí, que es un sueño. Por no hablar de lo que ha de ser compartir mesa del desayuno con los Balatón, lanzadores de cuchillos.

¿Se invitará a los alojados a participar en algún número?, inquiero pensando en lo que ha de ser actuar de figurante con, precisamente, los Balatón, o en la Rueda de la Muerte. "¿Por qué no?", responde Carlo con una gran sonrisa de P. T. Barnum.

Entramos en el carromato acondicionado para los visitantes. Es de 1939, una preciosidad, pintado por fuera de crema, rojo y escarlata. "Perteneció a una empresa de circo inglesa y luego a unos feriantes, lo compramos y lo hemos restaurado". Tiene una habitación de matrimonio, una salita, un cuarto con literas y un aseo. "Ideal para cuatro personas". Que nadie se espere el Waldorf Astoria. Como habitación de hotel es justita pero a ver si en el Ars te va a abrir la puerta por equivocación un payaso polaco o vas a poder ver por la ventana ensayar a un equilibrista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de enero de 2010