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La china Geely se abre camino en Europa al comprar Volvo

Ford espera ingresar 1.260 millones, según el preacuerdo

Ford Motor ya tiene un preacuerdo para vender su filial sueca Volvo. El elegido es el grupo chino Geely. Su ambición por abrirse camino en el mercado de la automoción en Occidente es de sobra conocida. La negociación, en todo caso, sigue abierta, con el propósito de poder cerrar el acuerdo definitivo de venta en el primer trimestre.

Geely, el mayor fabricante privado de coches en el país asiático, está en un intenso proceso de adquisición de tecnología para elevar la calidad de sus vehículos. Por eso, la compra de Volvo se ve como el principio de un nuevo acto en el teatro mundial de la automoción, liderado por las marcas japonesas y coreanas.

La también china Beijing Automotive Industries hizo gestiones para hacerse con parte de los activos que estaban en venta en Saab, la filial escandinava de General Motors. Y tras el movimiento de su rival Geely, podría tener ya en la mirilla otra marca que le dé dimensión global a su modelo de bajo coste.

La estadounidense se quedará sin ninguna de sus marcas de lujo

Los términos preliminares de la cesión de Volvo están pactados. El precio en etiqueta, unos 1.800 millones de dólares (1.260 millones de euros). Es decir, de cuajar, Ford Motor estará vendiendo la marca escandinava por un tercio de los 6.500 millones que pagó cuando hace una década entró en la carrera por hacerse con marcas de lujo.

La compañía estadounidense está transformando su estructura de producción para hacerla más flexible y competitiva en costes. No da detalles del acuerdo. Simplemente deja claro que no tiene intención de conservar una participación en Volvo y que cooperará con la marca "en varias áreas" tras ceder el control.

Con esta venta completaría el proceso de escisión de sus cuatro marcas extranjeras de lujo. El grupo estadounidense, que no recurrió a la asistencia pública ni tuvo que declararse en bancarrota para reestructurarse, se desprendió de Aston Martin, Jaguar y Land Rover. Pero necesita más efectivo para ser rentable en 2011.

Esta semana, la compañía que capitanea Alan Mulally presentó un nuevo plan de prejubilaciones y bajas incentivas voluntarias para los 41.000 empleados afiliados al sindicato UAW. Los recortes acometidos hasta ahora no son suficientes, dicen, para cumplir los objetivos de reducción de costes.

Entretanto, su rival General Motors sigue cotejando la oferta revisada presentada por Spyker Cars para hacerse con Saab. Los holandeses volvieron a la mesa de negociación el domingo, después de que el gigante de Detroit tirara la toalla con la filial sueca y anunciara que empezaba a desmantelarla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de diciembre de 2009