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Necrológica:

Roy Disney, sobrino del creador de Mickey Mouse

Presidió el departamento de animación de los estudios

Sobrino del fundador de la mayor factoría de animación del mundo, Roy Disney falleció ayer, 16 de diciembre, en California a causa de un cáncer de estómago, a los 79 años. Hasta 2003, fue vicepresidente del consejo de administración de Disney y presidente del departamento de animación de los estudios Disney. En aquellos puestos orquestó dos revueltas internas contra los consejeros delegados del mayor imperio de la ficción y el ocio infantil.

La primera revuelta tuvo lugar en 1984, cuando lideró una campaña en contra del consejero delegado Ron Miller, yerno de Walt Disney, por considerar que estaba dañando a la empresa con decisiones que consideró nefastas. Era una época de crisis para los estudios Disney, con fracasos estrepitosos de taquilla como Tod y Toby, Taron y el caldero mágico o Basil, el ratón superdetective.

Roy Disney logró que Miller cediera el paso a un astuto hombre de negocios, Michael Eisner, que procedía del canal televisivo ABC. Con Eisner llegó la nueva primavera de Disney, con filmes de probado éxito como La sirenita o El rey león y con la creación de la multimillonaria franquicia de las Princesas Disney, que sólo el año pasado registró unas ventas de 4.000 millones de dólares.

Sin embargo, cuando Roy Disney consideró que Eisner estaba llevando a la empresa de nuevo la quiebra, volvió a organizar una intriga palaciega para forzar su salida. En 2005, Robert Iger, también procedente de ABC -que desde 1996 es propiedad de Disney- tomó el mando de la compañía.

Liderazgo fresco

Eran años, de nuevo, duros. La animación clásica no daba resultados satisfactorios. La última película de Eisner como consejero delegado fue Zafarrancho en el rancho, que a duras penas logró recaudar en Estados Unidos el 50% de lo que había costado. "The Walt Disney Company necesita un liderazgo fresco y enérgico en estos duros tiempos de la historia, del mismo modo que sucedió en 1984, cuando lideré una reestructuración que acabó con tu contratación", le escribió a Eisner en una carta fechada en 2003.

Roy Disney dejó todos sus cargos en la empresa como protesta y no volvió a ocuparlos, aunque cuando murió ostentaba el puesto honorario de director emérito. Entonces, la gran competencia de Disney producía las películas del futuro. Los increíbles, Buscando a Nemo, Monsters y Toy Story eran joyas del 3D, distribuidas por Disney, es cierto, pero producidas todas por el estudio Pixar. Como nuevo consejero delegado, con el apoyo de Roy Disney, Iger compró Pixar por 7.000 millones de dólares en 2006.

No fue la única gran adquisición del nuevo consejero delegado. Este mismo año adquirió la factoría de cómics Marvel, editora de las aventuras de superhéroes como La Patrulla X o El Hombre Araña, por unos 4.000 millones.

Fue un largo viaje para Roy Disney, que nació en Los Ángeles en 1930, dos años después de que su tío creara a Mickey Mouse, el gran emblema del imperio infantil. Walt Disney era un genio creativo, un hombre que supo ver como nadie el potencial narrativo de la animación gráfica. Su hermano, Roy, se encargó de las finanzas y de afianzar el Disney Brothers Cartoon Studio en los años veinte. Ese olfato comercial lo heredó su hijo, fallecido ayer.

A pesar de permanecer entre bambalinas en la ajetreada historia del imperio Disney, Roy logró llegar en dos ocasiones a los Oscar: en 1959 por un cortometraje que escribió, Misterio en las profundidades, y en 2003 como productor del corto animado Destino. Fueron dos joyas que coronan un éxito del que da fe la revista Forbes: en 2007 le consideró la 754ª persona más rica del mundo, con una fortuna personal de 1.300 millones de dólares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de diciembre de 2009