Entrevista:ÁNGEL LÓPEZ GARCÍA-MOLINS | Catedrático de Lingüística (Universitat de València)

"Es fácil sacar tajada con la lengua"

A sus 60 años sus discípulos le rinden homenaje: a través de un acto que se celebra hoy en la Universitat de València y en el que se presentarán dos volúmenes con contribuciones de lingüistas de todo el mundo. El catedrático Ángel López García-Molins, colaborador de EL PAÍS, es uno de los referentes europeos en los estudios sobre el lenguaje. Desde la Escuela de Valencia, un grupo de fama internacional fundado por él, ha creado una gramática basada en formulaciones matemáticas y hasta biológicas que revolucionó la lingüística en los ochenta.

Pregunta. De profesión, lingüista. ¿Estudia la vida secreta de las palabras?

Respuesta. Sí, éste es uno de los aspectos que nos hacen simpáticos al público. Los otros dos serían la toponimia del pueblo y si los monos hablan o no.

En el mundo de la aldea global el plurilingüismo es inevitable

P. ¿Cómo llega un aragonés como usted a esta profesión?

R. Estudiaba Ciencias en Zaragoza y crearon Filología Hispánica y me di cuenta de que me interesaba más, lo cual no quiere decir que lo que estudiaba no me interesase. Mi abuelo era químico y mi abuela bióloga, por lo que había un entronque familiar que me inclinaba a las Ciencias, pero lo del lenguaje me pareció su extensión natural. Así que me cambié con el corazón dividido y así sigo.

P. ¿Y a la Universitat de València?

R. Una oposición en 1977 me trae a Valencia y me iba a quedar poco tiempo. No conocía la ciudad, en la Universitat no había ni un solo libro de Lingüística... Pero el entonces rector, Vicente Gandía, me concedió dos millones de pesetas (con eso en aquella época comprabas un piso) para invertirlo en un fondo de libros considerable. Además, el decano de la facultad, Sanchis Guarner, me acogió muy bien. Esta manera de empezar se tradujo en que la lingüística en Valencia ha surgido con unas características muy especiales y tuve la ocasión de hacer algo que siempre había querido: el reto de poner España en el mapa de Europa. Me considero un regeneracionista, heredero de la Institución Libre de Enseñanza. Mi generación tiene el prurito de modernizar el país después del exilio científico y la paralización generada por la Guerra Civil española. Desde aquí podía hacerlo.

P. ¿Las lenguas minoritarias tienen futuro en un mundo globalizado?

R. En el mundo de la aldea global el plurilingüismo es inevitable, aunque sólo resulte viable a partir de un número de hablantes. Si una lengua tiene menos de mil, desaparecerá porque una persona tiene que poder vivir en su lengua. A partir de medio millón de hablantes una lengua tiene futuro.

P. El castigo divino a los constructores de la torre de Babel, ¿es lo mejor que nos ha pasado?

R. Por supuesto. Una de las razones por las que me quedé en Valencia fue porque es una comunidad bilingüe, aunque vine en un momento difícil, el de la Batalla de Valencia, a mi amigo Sanchis Guarner le pusieron un regalo navideño en forma de bomba. Yo soy bilingüe hispano-alemán por mi familia.

P. Ha estudiado el conflicto lingüístico, ¿las mayores manipulaciones lingüísticas provienen de los políticos?

R. Sin duda. La manipulación de una situación lingüística es típica de los políticos y los beneficia, porque como la lengua tiene un aspecto visceral y emotivo, es muy fácil sacar tajada con ella.

P. ¿Cada vez hablamos peor?

R. Siempre hemos hablado igual de bien o de mal. Hay algo de histeria con esto y es un problema creado por la normativa. Tanto que se critica a los jóvenes y en cuanto te asomas a Internet escriben virguerías...

P. Un fetichista de la palabra como usted, ¿ante qué se ha asombrado más?

R. Ante la manipulación del lenguaje por quienes ocupan responsabilidades públicas. Antes no ocurría, lo de la corrupción sí. Ya hablaba de ella hace siglos Tomás Moro en Utopía y hasta Cicerón. Lo que sí que es nuevo es la desfachatez con la que los políticos utilizan el lenguaje para legitimar o disimular determinadas situaciones.

P. ¿Puede poner un ejemplo de esto?

R. Prefiero no ponerlo, a buen entendedor pocas palabras bastan.

P. ¿De qué se siente más orgulloso?

R. De tener tantos discípulos. Si de algo me precio es de sacar lo mejor de cada uno.

P. El volumen homenaje se titula La lingüística como reto epistemológico y como acción social, ¿por qué?

R. Son mis dos manías. De la epistemología hemos hablado. La acción social responde a que un lingüista es un activista social. No puede estar en su despacho, tiene que salir a la palestra: si hay discriminación en el lenguaje hacia un colectivo; si hay una situación en la que una de las lenguas es tratada injustamente...

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