Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Necrológica:

Alfred Hrdlicka, artista polémico y blasfemo

En abril de 2008, el arzobispo de Viena, Christoph Schoenborn, ordenó la retirada de una de las obras que se exponían en el museo de la catedral de San Esteban. Se trataba de un dibujo de la Última Cena que presentaba a los apóstoles entregados a una orgía homosexual. Su autor era Alfred Hrdlicka, nacido en Viena en 1928, considerado el artista plástico más importante de Austria en el último medio siglo, que falleció el pasado 5 de diciembre debido a complicaciones derivadas de su frágil estado de salud.

La obra retirada había levantado las iras de grupos cristianos y el arzobispo vienés, que a pesar de reconocer a Hrdlicka como "uno de los artistas vivos más importantes de Austria", justificó su decisión porque la obra era "injuriosa para con los fieles" y negó que se tratase de un acto de censura. Aquella exposición, titulada Religión, carne y poder, reunía otras atrevidas obras de Hrdlicka, como un Cristo crucificado que era acariciado al mismo tiempo. Esa obra no se retiró de una exposición en la que el artista pretendía centrarse en los aspectos carnales de la religión y en la búsqueda de Dios "como una experiencia humana" y que reflejaba las preocupaciones de un creador respetado, pero siempre rodeado de controversia.

Militante del Partido Comunista y declarado marxista durante muchos años, Hrdlicka hizo de la violencia, la sexualidad y la muerte tema fundamental de su obra escultórica, sobre todo. El artista definió como "físico" al siglo XX y como principio artístico asumía que "todo el poder del arte proviene de la carne". Crítico con el arte abstracto y conceptual, creía que, como artista, debía mantener un compromiso social y político. En este aspecto, y no sólo en su interés por la sexualidad humana, su obra también fue pasto de la polémica. Como autor del Monumento contra la guerra y el fascismo, situado en la plaza vienesa del Museo Albertina desde 1991, recibió numerosas críticas. Entre ellas, la del fallecido cazador de nazis Simon Wiesenthal, que calificó a la escultura de "indigna" porque representa a un judío con barba, arrodillado en el acto de limpiar el suelo con un cepillo.

Tras prepararse para convertirse en protésico dental, Hrdlicka, que tenía un extraordinario talento para el ajedrez, estudió pintura hasta 1952 en la Akademie der Bildenden Künste con Paris Gütersloh y Josef Dobrowsky. Más tarde se formó en escultura con Fritz Wotruba y en 1960 realizó su primera exposición en Viena. Cuatro años más tarde fue el representante de Austria en la Bienal de Venecia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de diciembre de 2009