Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:Laboratorio de ideas | breakingviews.com

Calma, por favor

Los problemas de Dubai no bastan para provocar una catástrofe mundial

Los problemas de Dubai World son sin duda mala señal. Pero la reacción del mercado mundial el jueves -las Bolsas retrocedieron un 3% en Europa y un 4% en Hong Kong, los márgenes de crédito aumentaron en todo el mundo y el precio del barril de petróleo bajó tres dólares- parece excesiva.

Es demasiado pronto para saber con exactitud cuánto perderán los inversores internacionales en Dubai. Pero el emirato tiene sólo un millón de habitantes, un PIB que ronda los 50.000 millones de dólares y deudas de 80.000 millones, según el Gobierno. Las pérdidas equivalen a poco más que un error de redondeo en los dos o tres billones amortizados en la crisis crediticia.

Los inversores pueden decir que hay más en juego. Para empezar, es un golpe psicológico. Los que siguen de cerca a Dubai, llevan meses preocupados por la situación financiera del conglomerado Dubai World, pero observadores más distantes ven un sueño inmobiliario mundialmente famoso que de repente parece haberse convertido en una pesadilla financiera.

También es posible que la historia de Dubai World siente un precedente internacional poco atrayente. Los inversores daban por hecho que el riquísimo Gobierno de Abu Dhabi cubriría las deudas de una empresa cuasiestatal en un país vecino de los Emiratos Árabes Unidos. Pero aunque Abu Dhabi sigue ofreciendo algo de apoyo, es posible que ponga un límite. A las entidades crediticias les inquieta enormemente que los gobiernos abandonen a empresas paraestatales con problemas.

La escala de los movimientos de precios del jueves se vio multiplicada por la ignorancia y la iliquidez. Dubai no ha revelado detalles y las fiestas en Estados Unidos y en muchos países musulmanes mantuvieron alejados a los agentes. Es posible que los que sí trabajaban recordasen que cuando la crisis crediticia era sólo una crisis de las hipotecas subpreferenciales estadounidenses, se suponía que las pérdidas totales no llegarían a los 100.000 millones de dólares. Más vale vender primero y contar después.

Y parece que el viernes por la mañana empezaron a contar. Después de abrir muy a la baja, los precios bursátiles europeos se recuperaron. La respuesta más calmada está justificada. La situación financiera y económica del mundo es ciertamente precaria, pero los problemas de Dubai no bastan para provocar una catástrofe. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de noviembre de 2009