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Galicia tiene las mejores olas para producir energía

Un grupo de investigadores de la Universidad de Santiago trabaja en un prototipo para obtener electricidad del mar

La fuerza del Atlántico tiene la capacidad de compensar a Galicia por el daño que en otras ocasiones le ha hecho. En forma de energía. Las olas gallegas son las mejores de la península ibérica para generar electricidad. "Pocos enclaves parecidos se pueden encontrar en Europa", asegura el ingeniero de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad de Santiago Gregorio Iglesias, que lidera una investigación sobre la capacidad energética del mar.

En sendos artículos publicados este mes en dos de las revistas especializadas más prestigiosas (Energy y Renewable Energy), Iglesias analiza, con datos de más de 40 años, la capacidad de las olas para generar energía. Dos enclaves pueden ser especialmente productivos: la Costa da Morte y Estaca de Bares. El estudio, financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología, se basa en las mediciones de boyas situadas en alta mar y en datos de Puertos del Estado. Concluye que, tras estas dos zonas, el resto de Galicia sería el territorio ideal para situar generadores de energía marinos, seguido por el Cantábrico, donde estos artilugios serían algo menos productivos. En el Mediterráneo no resultarían muy útiles por su bajo oleaje.

El equipo de Iglesias también trabaja en un prototipo de lo que han llamado Wavecat, que sería el artilugio responsable de convertir las olas atlánticas en energía. Cada uno de ellos tendrá capacidad para dar electricidad a 2.000 viviendas. Será algo parecido a un enorme catamarán de 150 metros de eslora que se situaría a unos cinco kilómetros de la costa, "por lo que el impacto visual es nulo", defiende el investigador. Esta especie de barco tiene que estar sujeto al fondo del mar por un cable y llevar la electricidad a la costa mediante otro subacuático. El movimiento de las olas sería el encargado de producir la electricidad por un mecanismo parecido al de los molinos de viento.

En fase de pruebas

Pero de momento casi todo es teoría. Las primeras pruebas se han efectuado con prototipos de mucho menor tamaño y el equipo de ingenieros trabaja ahora en uno de tres metros de eslora financiado con fondos de la Xunta. Eso sí, "todo ha dado unos resultados muy alentadores", según Iglesias.

Pero también es teoría porque las energía de las olas -denominada undimotriz- todavía no se explota comercialmente en ningún lugar del mundo. "En algunos sitios se encuentra en pruebas. Estamos cerca de que se pueda convertir en una realidad", asegura Iglesias. Para eso hace falta que las instituciones se impliquen con ella porque, como todas las energías renovables, es en principio mucho más cara que las tradicionales.

El ingeniero asegura que puede ser una muy buena apuesta para Galicia, donde otras energías como la solar son menos aprovechables. "Tiene muy poco impacto ambiental y sólo hace falta voluntad y tiempo para ponerla en marcha", dice Iglesias, que aunque sólo se encarga de la parte de investigación, no de su comercialización, espera que la undimotriz pronto se convierta en una energía renovable más.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de noviembre de 2009