Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Trampa antes del clásico

Pellegrini pide a los jugadores del Madrid que se olviden del Barcelona y no subestimen al Zúrich para encarrilar la clasificación - Cristiano disputará unos minutos

El flemático Manuel Pellegrini lleva tres días reuniendo a sus jugadores para decirles que todo lo que tienen en la cabeza es un grave error. "Para nosotros sólo existe un partido", repite. "y es el que tenemos que jugar en la Champions contra el Zúrich".

El técnico chileno está empleando su serena capacidad persuasiva para tratar de inculcar a su tropa lo que no fue capaz de transmitirle en vísperas de enfrentarse al Milan en el Bernabéu y al Alcorcón en el Santo Domingo. Los precedentes le han enseñado que las sorpresas más desagradables acechan en partidos que se anuncian sin mucho ruido. Sabe que para sus jugadores, en general, lo único que existe es el clásico del domingo contra el Barça. Y le preocupa.

Los futbolistas escuchan las advertencias y asienten más o menos hartos de palabras. Todos saben que se la juegan. Hoy y, sobre todo, el próximo domingo. Hoy, porque, si no ganan al Zúrich en casa, deberán jugarse el pase a los octavos contra el Marsella en el Velódromo. Y el domingo, porque, si pierden contra el Barça, correrán el riesgo de reproducir las fatigas de la temporada pasada. Si este vestuario lleno de gente orgullosa se caracteriza por algo es por su sentido de misión. Por un motivo u otro, los futbolistas del Madrid tienen terror al pasado. Están empeñados en superar un ciclo viejo para iniciar otro nuevo. Esto pasa por dar un golpe de autoridad en Barcelona. Contra esta obsesión lucha Pellegrini, que los quiere concentrados por fases.

Cuando le preguntaron si pensaba en rotar para aliviar la carga de minutos de competición que soportan algunos de los jugadores más importantes de la plantilla, Pellegrini se revolvió. "Para nosotros hay un solo partido y es el de la Champions", dijo; "luego, ya veremos".

En otro tiempo, Pellegrini habría hecho un discurso sobre la pertinencia de las alternancias en los equipos titulares. Hasta el desastre de Alcorcón, el entrenador preparaba cada partido pensando en el siguiente. Hablaba de la necesidad de dar descanso a los más fatigados y de mantener la moral de la plantilla haciendo que participen todos. Con ese argumento reservó a Higuaín en más de la mitad de los partidos que jugó el Madrid entre septiembre y octubre, dio descanso a Kaká y concedió los mismos minutos a Raúl que a Cristiano.

Ahora las cosas han cambiado tanto que Pellegrini prepara el partido contra el Zúrich como si el próximo domingo no hubiese clásico. El técnico parece haber interiorizado la enorme preocupación que generó en el club su política de rotaciones. El fracaso en la Copa, de alguna manera, para el Madrid también supuso el final de las rotaciones como método de estimulación física y anímica. Si Pellegrini es totalmente fiel a sus palabras, contra el Zúrich pondrá a los mismos que jugarán contra el Barça. Sin embargo, tiene dudas. Raúl es la principal. Uno de los perjudicados por el cambio de método ha sido el capitán. Pellegrini no tiene pensado darle la titularidad en el Camp Nou. Pero hoy podría abrirle un hueco para dar descanso a Benzema o a Higuaín. El argentino, que desde hace dos años es el delantero madridista que más goles hace por minuto jugado, declaró ayer que no necesita descansar: "Yo siempre quiero jugar. Si tengo suerte, jugaré los 90 minutos de los dos partidos. Me siento muy bien para poder hacerlo".

Otro que quiere jugar es Cristiano Ronaldo. El portugués se lesionó el 30 de septiembre y no ha vuelto a ponerse las botas con el Madrid. Ayer, Pellegrini confirmó que le hará rodar en la segunda parte para prepararlo para el domingo: "Lo he visto bastante suelto en los últimos entrenamientos. Ya veremos cuántos minutos juega mañana".

La tensión era máxima ayer en Valdebebas. Entre el discurso de Pellegrini diciendo qué partidos existen y qué partidos no y el final del entrenamiento, Drenthe perdió un aro de oro con un diamante incrustado. Se pasó un rato rebuscando en la pradera. No lo halló y se marchó a su casa con mala cara. "¡No importa! ¡Tengo otros!", dijo.

Gago quiere marcharse

Fernando Gago quiere abandonar el Madrid en enero. El mediocentro, que ayer fue descartado de la convocatoria por Pellegrini, está harto de su inactividad. Considera que ha cumplido con más de la mitad de su contrato y que, puesto que no entra en los planes del entrenador, el club debería darle la oportunidad de buscarse un destino en el próximo mercado, durante la ventana

de enero. Uno de sus asesores interpretó la decisión de ayer de Pellegrini, en la convocatoria contra el Zúrich, como una revelación: "Le dijeron que sobraba".

Gago, de 23 años, fichó por el Madrid en diciembre de 2006 y tiene contrato hasta junio de 2013. Sus representantes quieren reunirse con el Madrid en los próximos días para acordar una salida. En el club consideran que el jugador es importante para cubrir eventualidades.

Diarra jugará la Copa de África entre el 10 y el 31 de enero. Además, en caso de que Xabi o Lass se lesionen, Pellegrini quiere contar con Gago para reemplazarlos. Gago aspira a ir al Mundial. Y sospecha que, si es suplente, Maradona no le convocará.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de noviembre de 2009

Más información