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Pajín enfría el plan de Griñán para liderar el PSOE andaluz

Cuando hace siete meses Manuel Chaves dimitió como presidente de la Junta de Andalucía y eligió como sucesor a su amigo, ex ministro y vicepresidente económico, José Antonio Griñán, nadie pensó que se iba a producir un problema de bicefalia. Chaves le cedió todos los trastos, pero no la secretaría general del PSOE andaluz porque tanto uno como otro consideraron innecesario un congreso extraordinario y ninguno esperaba tropiezos de convivencia.

Los problemas, sin embargo, han dado la cara y sin saber muy bien cómo, un formidable ruido se ha instalado en la potente federación socialista andaluza. Griñán dijo el pasado domingo que "no descarta" un adelanto del congreso, previsto para el verano de 2012, cuando hace un mes aseguró que no quería "distraer" a su partido en una asamblea extraordinaria. Ésa ha sido la opinión de Chaves desde que saltó a la vicepresidencia tercera del Gobierno y también la de la mayoría de los ocho secretarios provinciales del PSOE. Consideran una "locura" meterse en una vorágine congresual porque todos los esfuerzos deben dirigirse a combatir la crisis económica.

Ayer, la dirección federal socialista, por boca de su secretaria de Organización, Leire Pajín, se sumó a esta tesis, tras mantener en Sevilla una reunión con los responsables andaluces de su secretaría. "El objetivo fundamental de los socialistas federales y andaluces es trabajar por y para los ciudadanos y eso es lo que nos ocupa. Estamos volcados en esto al día de hoy y así será en los próximos meses", subrayó.

Reunión de urgencia

Pajín recordó que en enero España asumirá la presidencia de la UE y que durante ese semestre "todas las fuerzas" del PSOE, desde el presidente José Luis Rodríguez Zapatero "hasta el último militante" es la de explicar las políticas en materia económica.

Las declaraciones de Griñán a favor de adelantar el congreso obligaron a la convocatoria de una reunión de urgencia con los secretarios generales provinciales el martes, en la que se acordó dejar en manos de Chaves y Griñán la convocatoria anticipada del congreso y darle al presidente andaluz todo el respaldo del partido como "máxima autoridad política". Esta tregua a punto estuvo de saltar ayer cuando casi a la misma hora Griñán insistió en no "descartar" el congreso, mientras Chaves aseguraba que esa cuestión no está "entre las preocupaciones".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de noviembre de 2009