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Irak celebrará elecciones generales el 21 de enero

El Parlamento iraquí fijó ayer el próximo 21 de enero como fecha para que se celebren las segundas elecciones generales tras la caída de Sadam Husein. La decisión llega un día después de que los diputados pusieran fin a semanas de disputas sobre la reforma de la ley electoral. Ésta había encallado en el reparto de escaños que debían corresponder a la ciudad de Kirkuk, en el norte, situada en una región rica en petróleo y sacudida por la violencia entre etnias.

La falta de acuerdo hacía peligrar la celebración de las elecciones y la aplicación del calendario militar de EE UU, que prevé poner fin a las operaciones de combate el 31 de agosto de 2010 y una retirada completa a finales de 2011. Los comicios iban a celebrarse inicialmente el 16 de enero, pero las autoridades electorales decidieron que el retraso en la aprobación de la nueva ley hacía imposible su organización en la fecha prevista.

La reforma amplía el número de escaños de 275 a 323 para reflejar el aumento del censo desde 2005. Sin embargo, no actualiza el número de votantes de Kirkuk, como solicitaban los representantes kurdos, que alegan un crecimiento de su comunidad en la ciudad desde 2003, cuando Husein fue depuesto.

Resultado provisional

El acuerdo entre partidos árabes y kurdos dejará el resultado de esta ciudad en la provisionalidad hasta que se decida a posteriori si el número de votantes registrados aumenta de forma inusual con respecto a los comicios de hace cinco años. Todavía no se han precisado cuáles serían las consecuencias de una revisión, lo que los analistas creen que puede generar un conflicto a largo plazo.

Kirkuk, situada al sur del Kurdistán iraquí, era tradicionalmente de mayoría kurda, pero la política de arabización desarrollada por el régimen de Sadam Husein provocó que las disputas emergieran tras la invasión estadounidense de 2003. Los líderes kurdos consideran a Kirkuk como su capital ancestral y quieren integrarla en el Kurdistán iraquí. Turcomanos y árabes, que constituyen una importante minoría en la ciudad, se oponen a ello.

Al aplazar la decisión sobre Kirkuk y dejarla en manos del próximo Gobierno, muchos creen que se contendrá la tensión en las semanas previas al voto. La Administración de EE UU teme que la disputa pueda encender la mecha de una nueva guerra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de noviembre de 2009