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Reportaje:'FOLK-ROCK'

Nosotros somos Nick Drake

Una veintena de artistas homenajean al intérprete británico muerto en 1974

No son tiempos de optimismo. Y cada época tiene su música. La de hoy, más allá de los ríos comerciales, es íntima, labrada en habitaciones silenciosas, generalmente con una guitarra, lápiz y papel. Se puede decir que ya hay un movimiento dentro de la música española actual, creador de atmósferas de balsámica melancolía, que va cobrando fuerza. Una veintena de estos artistas se dio cita el lunes en la sala Galileo Galilei para rendir homenaje a Nick Drake, compositor e intérprete británico muerto a los 26 años, en 1974. Una leyenda que ha despertado del letargo y que se ha convertido en referencia en la escena indie internacional.

Se celebraba el 40º aniversario de su primer disco, Five leaves left (una alusión al aviso en los librillos de papel de fumar de que sólo quedan cinco para que se termine), un puñado de preciosas canciones que conservan toda su emoción y frescura. Los participantes forman parte de grupos como Tulsa, Richter, Sunday Drivers, The Singer Not The Song, Miss Cafeína, Coffee & Wine, Havalina o Pájaro Sunrise, además de solistas como Christina Rosenvinge, Lourdes Hernández (Russian Red), Alondra Bentley o Abraham Boba. Pero la cercanía vital y musical permitió que todos alternaran con los otros en distintas formaciones a lo largo de la noche.

Lo importante eran las canciones de Nick Drake. No las identidades. Y así parecieron darlo a entender desde que se subieron al escenario sin presentarse, a veces dos, tres o cinco músicos. En muchas sólo uno con su instrumento.

Lyndon Parish (Sunday Drivers) iluminó Day is done, con decisión y energía. Charlie Bautista -uno de los impulsores del concierto- se acompañó de chelo, viola y violín en una adaptación memorable de River man. Manuel Cabezalí también caló con Cello song. Julio de la Rosa permitió redescubrir el embrujo de Pink Moon. Más inseguras, aunque no menos involucradas con el repertorio, estuvieron Christina Rosenvinge y Lourdes Hernández. Alondra Bentley dejó una delicada Clothes of sand.

El universo de Nick Drake ha servido de pretexto para dar unidad a una serie de talentos dispersos, minoritarios, que reflejan el aire enrarecido de estos tiempos difíciles. Es de esperar que la sombra del intenso cantautor británico sirva para darles más luz y visibilidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de noviembre de 2009