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Entrevista:JOSÉ MARÍA ARIAS | Presidente del Banco Pastor

"2010 será el peor año de la crisis"

Lleva las riendas del banco desde 2001 y se sienta en su consejo de administración desde 1988. José María Arias (1953, Santiago de Compostela) advierte que lo peor de la crisis está por llegar, con una capacidad de resistencia por parte de las empresas "que se empieza a agotar". El presidente del Pastor defiende la independencia del banco, "con una vocación comercial que nos permitirá generar recursos" y rechaza de plano una supuesta morosidad encubierta en el sistema financiero.

Pregunta. ¿Cómo afronta la banca mediana la crisis?

Respuesta. Más que el tamaño, lo importante para afrontar la crisis es la gestión. El tamaño no da una garantía. Nos lo ha enseñado la crisis internacional. Hay movimientos en Europa que tratan, lógicamente, de limitar el tamaño de las instituciones por las consecuencias de riesgo sistémico que puede representar las dificultades en un cierto momento. El ejemplo es Islandia. La quiebra de sus tres bancos ha llevado a la quiebra al país. La banca mediana española es una de las más eficientes. Nosotros ya hemos hecho los deberes, y en cuanto a capital, liquidez, rentabilidad y solvencia estamos en situación inmejorable. Nuestros ratios están entre los mejores de la banca, y no tenemos vencimientos de deuda hasta 2012.

"Hay cierta hipocresía con los salarios de los ejecutivos"

"El proceso de fusión de las cajas de ahorro gallegas es desconcertante"

P. ¿Cómo prevé 2010 el Banco Pastor? ¿Será el final de la crisis?

R. Ésta es mi cuarta crisis. 2010 presenta una paradoja. Por un lado parece que vamos a vislumbrar el final del túnel, con crecimientos del PIB en la segunda mitad. Pero, por otra, será el año más difícil de la crisis. La capacidad de resistencia de las empresas se empieza a agotar. La morosidad seguirá creciendo, marcando tendencias más ralentizadas. El paro va a seguir aumentando, y nos enfrentaremos a menores volúmenes en general. Este cóctel pondrá a prueba la capacidad de las instituciones financieras.

P. ¿Y el ladrillo? ¿Volverá a ser lo que fue?

R. No lo creo. Aquello fue una década, o quizá un quinquenio, prodigioso, por decirlo así. Lo peor es que la crisis inmobiliaria ha contagiado a la economía real. Me encantaría saber cuándo se recuperará. Pero lo que hay que ver es cómo se distribuye la oferta hoy y cuál será la demanda, porque el mercado podrá digerir esa oferta mucho antes. Un proyecto inmobiliario tarda, en general, tres años en ver la luz, y esos plazos no se pueden perder de vista.

P. Se habla de fusiones de cajas, pero ¿y los bancos? ¿Habrá menos y mayores en el futuro?

R. El proceso de concentración de bancos ha sido acelerado en los últimos años. Se cuentan con los dedos de la mano los bancos hoy. Han influido mucho más en el proceso las razones estratégicas, puramente de oportunidad. La situación de las cajas varía mucho, como se está viendo.

P. Las entidades se apuntan al FROB con cuentagotas. ¿Es la solución para sanear el sector?

R. Me parece una magnífica herramienta. Y si el garante es el Banco de España, pues todavía mejor. Ha pasado en otros países con ciertos saneamientos, pero con nacionalizaciones de alguna manera encubiertas y con inyecciones de capital millonarias.

P. Bruselas mira con lupa las ayudas al sector en España.

R. Me sorprendería. Porque no lo hizo cuando se inyectó capital en otros bancos europeos. Alguien me tendrá que explicar por qué se mira para otro lado en el entorno europeo y se quiere poner el foco en el caso español.

P. ¿Está de acuerdo con quienes piden mayor regulación y supervisión de los mercados?

R. Siempre que hay algún problema se achaca a la falta de regulación, del tipo que sea. Ha habido varios factores muy importantes en esta crisis. Primero, una auténtica alquimia con la innovación financiera. Y merced a un sistema de incentivos a corto plazo, hemos visto cómo productos más sofisticados se fueron expandiendo de forma supersónica. En algunos casos, no en el español, los reguladores no tuvieron tiempo para poner límites. Y ciertos agentes, como las agencias de rating, no hicieron bien su labor. Tampoco ahora, porque lo que tratan de hacer es recuperar una credibilidad que han perdido. Y lo hacen con un exceso de cautela. Están siendo ahora aún más dañinas que hace unos años. A todo ello, en general, hay que añadir un ego desmedido, la obsesión por el tamaño y el desprecio al riesgo como desencadenantes de la crisis.

P. ¿Y los sueldos de los ejecutivos? ¿Qué opinión le merecen pensiones e indemnizaciones de 52 millones de euros, como la del consejero delegado del BBVA?

R. No se trata de pagar más o menos, se trata de pagar para retener ejecutivos, que están sometidos a la ley de la oferta y la demanda. Por otro lado, de lo que estamos hablando es de un fondo de pensiones que se calcula para toda la banca. De alguna manera aquí hay una cierta hipocresía. La gente se rasga las vestiduras porque un ejecutivo, que puede haber liderado una empresa que ha generado miles de millones de euros y dado empleo a miles de personas, se lleva ese dinero y, sin embargo, aplauden efusivamente cuando se contrata a un deportista y se le pagan 90 millones. Todo esto merece una reflexión.

P. ¿Por qué hay que ayudar al sector financiero con fondos públicos antes que a otros sectores?

R. ¿Es que se nos está ayudando? Se hace, por ejemplo, con avales, que se pagan a precio de mercado. El Tesoro se embolsa mucho dinero. El FROB contempla ayudas que las entidades han de devolver. Sucede con el ICO y los planes de financiación a las pymes. Ese dinero se debe devolver.

P. Financiar el 100% de la hipoteca, ampliarla para comprar el coche, el televisor... ¿no es una subprime a la española?

R. El sistema financiero es solvente y muy eficiente. La banca, en conjunto, sigue estando en beneficios, cuando en el entorno internacional no es así. Tenemos el supervisor más riguroso del mundo. Y los ratios de mora son los que son. Pero es que en el sistema financiero norteamericano y europeo no se dice. Se ocultan los datos de morosidad. Me sorprende que se hable de falta de transparencia en España.

P. Comienza a hablarse de que hay morosidad encubierta, que no se declara oficialmente.

R. Todos cumplimos la circular cuatro del Banco de España. Como supervisor del sistema no va a tolerar que se incumplan esos criterios. No creo eso en modo alguno. Creo que es más leyenda urbana que realidad. Los criterios son uniformes y únicos para todo el sistema.

P. ¿Cuál será la política de provisiones del banco para el 2010?

R. Hemos fijado una política de desinversión en áreas que no eran estratégicas. Las plusvalías han ido a dotar las reservas genéricas al máximo permitido por el Banco de España. Esos criterios de solvencia nos permiten afrontar el que será el año más difícil de la crisis, y pensar en el 2012, 2013.

P. ¿Y cuál será la fórmula para generar recursos sin apenas plusvalías de la cartera industrial que ya han aflorado?

R. Lo que realmente importa es todo aquello que sea capaz de dar negocio recurrente. Y esa es nuestra vocación. Porque no hemos utilizado jamás extraordinarios para elaborar la cuenta de resultados. Nuestra vocación comercial es lo que nos permitirá generar recursos. El 96% del valor del banco es comercial.

R. ¿Sigue pensando, como la patronal bancaria, que las cajas realizan una competencia cuando menos desleal?

R. Lo que hay es una asimetría de mercado, y en esas situaciones, es evidente, se vulnera la competencia. Un banco se puede comprar y vender. Las cajas, no. Y esto empieza a condicionar toda estrategia. En segundo lugar, los bancos tienen órganos de gestión profesionalizados, sin injerencia alguna; en el caso de las cajas hay una representación con un componente político muy importante. Dicho esto, bancos y cajas nos acercamos a los mismos clientes. Pero los principios, sin duda, condicionan las estrategias.

P. ¿Cree que habrá fusión de las cajas gallegas? ¿Es necesaria?

R. Vaya por delante que a mí lo que me interesa es lo mejor para Galicia. Pero no me voy a sumar a la catarata de opiniones que se han vertido en los últimos meses a favor o en contra de la fusión. Creo que desconcierta y, lo que es peor, condiciona a los que tienen que tomar la decisión. Esta pregunta habría que hacérsela a los gestores de ambas entidades, que serían los artífices de la concentración. Que yo sepa, una de las entidades (Caixa Galicia) no se ha manifestado y la otra (Caixanova) se ha pronunciado abiertamente en contra. Hay cierto desconcierto.

P. ¿Está abierto el banco a operaciones de integración con otras entidades?

R. Hemos apostado por el crecimiento orgánico desde hace 7 y 8 años. Y nos ha ido más que bien. Nuestro objetivo es, mirando a 2013, ganar cuota de mercado, aprovechando, además, los procesos de concentración que se puedan desarrollar. En eso es en lo que estamos trabajando.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de octubre de 2009