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Nuevas propuestas sobre el inicio de la modernidad

Tres exposiciones indagan en los comienzos del arte contemporáneo

La modernidad en el arte se puede entender de muchas maneras. La más extendida señala a Picasso como responsable del comienzo del arte contemporáneo. Pero hay más teorías: el movimiento interpretado por Nijinski, la forma de mirar el retrato o la fusión de la cultura romana en la Italia contemporánea. La Fundación Mapfre ofrece en su sede madrileña (paseo de Recoletos, 23) tres exposiciones con el inicio de la modernidad como punto de unión. Es una triple y original propuesta que enriquece de manera espectacular el otoño artístico. Las tres exposiciones son Ver Italia y morir, Mirar y ser visto (De Tiziano a Picasso. El retrato en la colección del MASP) y La danza de los colores (Nijinski y la abstracción). Las tres se pueden ver hasta el 20 de diciembre.

La muestra más sorprendente de las tres es La danza de los colores, realizada en colaboración con la Kunsthalle de Hamburgo. Creada a propósito de las celebraciones del centenario del nacimiento de los ballets rusos, constituye una de las pocas ocasiones de contemplar la obra plástica de Vaslav Nijinski (1889-1950), la estrella de la compañía creada por Serguéi Diaghilev en 1809. Son 60 obras con el movimiento como protagonista (círculos, espirales, arcos) que se pueden entender como uno de los orígenes de la abstracción. La obra del genial bailarín se contextualiza con piezas firmadas por Sonia Delaunay Alexandra Exter, Vladímir Baranov-Rossiné y Frantiek Kupka.

Ver Italia y morir es un fascinante recorrido fotográfico y pictórico por los orígenes de la Italia moderna. Comisariada por José Teixeira, presidente del Musée d'Orsay, fotografía y pintura muestran la vida en las primeras fábricas, la revolución de los transportes, los recuerdos de los primeros viajeros. Los daguerrotipos conviven con las ruinas de la civilización antigua.

Y, por último, el retrato. Un total de 33 obras maestras, procedentes de la rica colección del Museu de Arte de São Paulo (MASP) ahonda en este género artístico. El retrato institucional se contrapone con el más puro experimento artístico. Teixeira explica que el objetivo es, en realidad, mostrar una exposición de miradas. De ojos que miran y observan. "Se trata de captar la verdad del otro con la verdad del espectador". Velázquez, Goya, Van Dyck, Franz Hals, Modigliani y Picasso, junto a seis soberbios retratos de Toulouse-Lautrec, son algunos de los escogidos para esta singular exposición.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de octubre de 2009