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Lovelock afirma que el cambio climático es "irreversible"

Premio en Santiago al teórico de Gaia, precursor del ecologismo

No somos culpables y no podemos hacer nada para frenar el cambio climático. A sus 90 años, el químico y ambientalista británico James Lovelock (Hertfordshire, 1919) no irradia precisamente optimismo y esperanza de futuro para las personas, que no para la Tierra, Gaia, ese ente que se autorregula para procurarse unas buenas condiciones para sí misma. Lovelock recibió ayer el Premio Fonseca de divulgación científica que concede la Universidade de Santiago y que en su primera edición se llevó Stephen Hawking.

Lovelock pintó una perspectiva bien negra sobre el problema del cambio climático del que, dijo, se ha pasado del punto de no retorno: "Hay muy pocas cosas que podamos hacer ya, hemos apretado el gatillo y la bala ya ha salido". El galés cree que el calentamiento global está ya en un punto "irreversible" debido al estado de contaminación del planeta y que continuará aunque se frene la emisión de gases de efecto invernadero.

Galicia sufrirá menos los cambios y acogerá a refugiados de zonas desérticas

"Ahora tenemos que sobrevivir, las zonas que estarán menos perjudicadas tendrán que adaptarse" a los cambios que convertirán en un Sáhara el centro de Europa y afectará a "la mayor parte" de India, China y Norteamérica, según el científico. Galicia, Reino Unido y, sobre todo, Irlanda, serán las áreas que se conservarán mejor, con temperaturas más frescas gracias a un helado Océano Atlántico. El problema, entonces, serán los refugiados que huirán de zonas desérticas a lugares como Galicia y la comida, que escaseará.

Por todo ello, Lovelock critica que se invierta en energías renovables que "no van a proveer las necesidades" energéticas y no en nuclear, para la que "no hay alternativa". Los residuos que genera esta energía no representan para él un problema: "Estaría feliz de tenerlos en mi casa. Es un problema muy pequeño que se ha exagerado". Lovelock afirma que "no son una amenaza", sobre todo, si se comparan con el consumo de combustibles fósiles. Los planes para frenar el cambio climático tampoco convencen al británico, que opina que los políticos sólo pretenden buscar otra manera "de que siga el negocio" y que el camino correcto pasa por gastar el dinero en formas de adaptarse a los cambios que, dice, están por llegar. Sin fecha.

Y sobre todo esto, el hombre no tiene ninguna responsabilidad: "No éramos conscientes de lo que hacíamos. Somos tan culpables como la fotosíntesis, que mató a muchísimas especies pero favoreció a otras". Como los humanos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de octubre de 2009