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Un amigo peligroso

El cómplice del ex policía detenido por el robo de la droga en la Jefatura había sido investigado en tres operaciones

Manuel Alonso, el cómplice del ex policía Lars Sepúlveda que elaboró los paquetes intercambiados por droga en el robo de la Jefatura Superior de Sevilla según los investigadores, está vinculado a otras tres operaciones. Su historial policial revela que antes de su decisivo papel en el robo de 154 kilos de cocaína y heroína, estuvo vinculado a una tentativa de secuestro de un menor por un ajuste de cuentas, a la operación Victoria de tráfico de drogas y blanqueo, y a la operación Challenger por hachís y cocaína.

Además, Alonso, alias Lolo, participó en un presunto matrimonio de conveniencia con una ciudadana colombiana. Esta información está incluida en el tomo 10 de la investigación sobre el que la juez ha levantado el secreto de sumario.

La inversión de 538.000 euros de una pareja contrasta con sus ingresos

La mujer del ex policía fue el cerebro del blanqueo del "ingente beneficio"

"Ayudé a Lars por necesidad económica y únicamente he cobrado por mi trabajo 6.000 euros. Me prometió 15.000 pero el resto no se los pedí", afirmó. Para Alonso, en prisión preventiva, se acabaron los apuros económicos tan pronto empezó a elaborar los 170 paquetes usados para el cambiazo.

Así, en julio de 2007 Alonso compró una finca en Tomares (Sevilla) por 191.000 euros, y un año antes su pareja Violeta Sánchez, también en prisión, había adquirido otra finca por 108.000 euros en Alcalá del Río (Sevilla). Finalmente, ambos compraron una casa en Lepe (Huelva) por 239.000 euros, de ellos 150.000 en efectivo.

La abultada inversión de 538.000 euros realizada por la pareja en poco más de dos años se produjo pese a que ninguna de las tres empresas de Alonso figura en el censo del impuesto de actividades económicas ni le constan datos sobre ingresos y pagos. "Ninguno de los dos puede haber generado a lo largo de su actividad como trabajador unos ingresos que les permita mantener el pago simultáneo de tres préstamos hipotecarios", refleja un informe policial.

Tanto la pareja que elaboró los paquetes para el cambiazo como Sepúlveda y su mujer, Teresa Márquez, invirtieron cada una 210.000 euros en la sociedad ATC Consultores por indicación de esta última, a la que los investigadores consideran el cerebro de la operación de blanqueo del "ingente beneficio" derivado del robo en comisaría.

Alonso elaboró en su casa los 170 paquetes con gran esmero, como un artesano que reproducía montañas de paquetes de droga forrados con cinta de policía. "En un barreño echaba el yeso, lo mezclaba con agua, hacía la masa y vertía la mezcla en los moldes (...) Compré dos sacos de yeso en un polvero de San José de la Rinconada, la cinta adhesiva en un chino de Triana y los 25 kilos de azúcar en el Mercadona de Alcalá del Río", confesó Lolo.

La similitud de los paquetes con la droga intervenida hubiese disimulado el cambiazo de no ser por los contraanálisis. Los investigadores subrayan que "para realizar los cambios con tanta precisión como efectivamente se hizo, el autor tenía necesariamente que conocer esta información sobre el número de paquetes, su peso, envoltorios y composición".

Para el traslado de los paquetes a los calabozos, Sepúlveda y Alonso se citaron la primera vez en el parque frente a la Jefatura y allí mismo a las cuatro de la tarde trasladaron los paquetes de un coche a otro. La segunda entrega se realizó en dos macutos de deporte y una mochila, según Alonso. El último encargo se pidió el año pasado "para la confección de diez u once paquetes más en forma de queso" para sustituir la cocaína intervenida.

Tras destaparse el cambiazo, Asuntos Internos empleó 15 meses en acumular las pruebas necesarias. Y no hay duda de la culpabilidad de los acusados, según la policía. "El ADN nuclear de Manuel Alonso aparece dos veces en caras internas y una vez en la cara externa de paquetes". "El filtro de cigarrillo fumado por Violeta Sánchez coincide en cuanto a su ADN nuclear con el obtenido en el exterior de los paquetes (...) así como de un pelo recogido en el exterior de los paquetes", demostró la Policía Científica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de octubre de 2009