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El lado bueno de la gripe A

El despliegue de Osakidetza ante la pandemia permite ganar en eficiencia a la Atención Primaria - Se potencia a la enfermería y se simplifica la burocracia

¿Puede tener algo de bueno la gripe A, la considerada como primera pandemia del siglo XXI y que hasta hace unos meses hacía temblar a todo el mundo? Pues sí. El despliegue realizado por el Departamento de Sanidad y Osakidetza para contener los efectos de la nueva gripe en Euskadi va a dejar como herencia una organización más eficiente de la Atención Primaria, donde el personal administrativo y el de enfermería van a cobrar mayor protagonismo y donde se van a simplificar los trámites burocráticos y administrativos. El objetivo es que la nueva forma de organización introducida para luchar contra la gripe A permanezca después en el tiempo en los centros.

Cristina Domingo, médico de Primaria en el centro de salud de Arrigorriaga (Vizcaya) y presidenta de la Sociedad Vasca de Medicina de Familia-Osatzen, explica que entre las mejoras recogidas en el plan de contingencia de Osakidetza se incluye la de potenciar el papel de los administrativos de los centros a la hora de dirigir la demanda de los pacientes hacia el profesional sanitario más adecuado y eficiente para atenderle en cada momento (enfermeras o médicos). Por ejemplo, se recoge que los administrativos pregunten a los pacientes si tienen fiebre, cuánta y si presentan los síntomas que definen un probable caso de gripe. "A nadie debe sorprender", resalta Domingo, "que un administrativo le pregunte estas cuestiones cuando solicite asistencia en nuestros centros de salud. Nuestro objetivo es que sea atendido por el profesional más adecuado y en el momento más adecuado y estableciendo las medidas de protección que sean necesarias".

Las enfermeras decidirán si el paciente debe ser visto por el médico "

Para que funcione es imprescindible que los ciudadanos colaboren"

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Además, tampoco debería sorprender, según la presidenta de Osatzen, que el administrativo cite al paciente "en la agenda de la enfermera para que realice una valoración clínica y de factores de riesgo. Y que sea ésta la que decida si el paciente precisa valoración clínica. derivar al médica o cuidados habituales". Esta valoración clínica podrá realizarse tanto en las consultas o por vía telefónica, tanto por parte del médico como del personal de enfermería.

También se han establecido mecanismos para evitar sobrecarga asistencial por motivos burocráticos, del tipo bajas laborales o justificantes para trabajadores, en pacientes diagnosticados por otros dispositivos asistenciales o en pacientes con valoración telefónica sin signos de alarma, ni factores de riesgo.

Se trata de medidas que antes no existían. Maxi Gutiérrez, jefe de la unidad de Atención Primaria de Lakua-Arriaga, en Vitoria, apunta que hasta la aparición de la pandemia de gripe A, cualquier paciente pasaba directamente del mostrador del administrativo a la consulta del médico. "En el futuro y para cualquier tipo de enfermedad, la primera valoración la hará la enfermera. Al menos si se mantiene la nueva organización". Gutiérrez también destaca que el esfuerzo de Osakidetza por engrasar el sistema le permite tener listos y ágiles todos los mecanismos ante cualquier eventualidad. "Para que todo funcione resulta imprescindible la colaboración de los ciudadanos, que moderen sus expectativas respecto al sistema sanitario y que lo utilicen de manera racional".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de octubre de 2009