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Shakira es ahora una loba liberada

A metro y medio de distancia, esta pequeña mujer se hace inmensa. Shakira es divertida, locuaz, tiene las ideas claras e irradia simpatía. Loba es el título de su último disco, en el que ha introducido música electrónica en su ecuación latina y en el que las canciones, compuestas por ella, "son las más libres". Subida sobre unos botines negros con plataforma y unos tacones de 15 centímetros, caminaba ayer lentamente por el hotel de Madrid donde se las vio con la prensa. Oculta esas caderas que le han hecho tan famosa con unos leggings y una especie de camisa escocesa roja y negra. "Soy una mujer libre de perjuicios. Me siento más feliz que hace un tiempo, en el que no me quería demasiado. Me gusto más que hace unos años por dentro y por fuera, y eso creo que se debe a que soy más madura, más mujer y más libre".

"Me miraba las piernas y no me atraían nada y las ocultaba con los pantalones, hasta que un día me miré y dije: pues no están tan mal". La cantante colombiana dice estar en un momento en el que no le importa tanto ser observada y juzgada. ¿Se ha sentido en algún momento como un animal enjaulado? "Para qué engañar. Sí. La fama tiene ese peaje. No me voy a quejar por ello. Soy una afortunada y puedo expresarme con libertad". Mueve las manos constantemente, quizá para ocultar que se ha estado quitando con los dedos el esmalte rojo que cubre sus cortas uñas.

La música que ha compuesto Shakira para Loba tiene influencias de Colombia, India, Oriente Próximo y África. "Me tomo mi profesión con bastante seriedad. Me involucro en todo el proceso de creación de un disco y eso ayuda a que las canciones se desarrollen con honestidad, y el público lo reconoce".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de septiembre de 2009