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Reportaje:

El precio del 'edén'

"Me ha cansado más este viaje que la Vuelta", dice Valverde tras seis horas de traslado entre Madrid y Lugano

A las seis de la mañana se levantaron en Madrid y a las seis de la tarde salieron a entrenarse por los alrededores de Lugano. Entre medias, los corredores del equipo español que el domingo disputarán la carrera del arcoíris se tragaron un viaje de seis horas para poder llegar a la ciudad más poblada del Tesino, la Suiza italiana, sin pasar por Italia: dos horas de vuelo a Zúrich, tres horas de autobús, una hora de parada técnica para comer. "Me ha cansado más este viaje que la Vuelta", dijo, exagerando ma non tropo, Valverde, el ciclista por el que todo el jaleo se ha organizado en el Mundial de Mendrisio -debido al veto del Comité Olímpico Italiano al murciano-. Es el precio del edén, del paraíso figurado, lejos del alcance del show televisivo que podían haber montado los carabinieri en el hotel de Como, Italia, el primero previsto por la federación; del paraíso real, pues Edén es precisamente el nombre del hotel encontrado a última hora a orillas del lago Ceresio. El precio de un apaño que obligará al seleccionador nacional, José Luis de Santos, a varios desplazamientos al día entre Como, donde duerme el resto -sub 23, equipo femenino, mecánicos, médicos, masajistas, dirigentes-, Mendrisio, donde se disputan las pruebas, y Lugano, donde pernoctan las figuras: 40 kilómetros y una frontera.

Fabian Cancellara, sin despeinarse, alcanzó su tercer título mundial contrarreloj

Seguramente que menos que los viajeros españoles se cansó ayer Fabian Cancellara, quien como quien lava, sin sudar apenas, consiguió su tercer título mundial contrarreloj (a los que hay que añadir el oro olímpico de Pekín). A Cancellara, quien en sus momentos de gracia disfruta del curioso poder de dar autonomía a sus piernas, que se mueven mecánicas, independientes del cuerpo, con vida propia, sólo le ha derrotado en los últimos tiempos Contador, que lo hizo en el lago de Annecy el último Tour. Ausente el chico de Pinto, de vacaciones desde finales de julio, sus rivales en Mendrisio fueron la habitual tropa de especialistas que le hacen de teloneros los últimos años. A todos les habría doblado, aunque físicamente sólo lo hizo con dos, con el inglés Wiggins, quien acabó rompiendo la bici, y con su delfín, su compañero de equipo Gustav Larsson, un sueco que también fue segundo en Pekín y que ayer protagonizó con Cancellara un escandaloso juego de equipo: se dejó doblar en el primer tercio de los 50 kilómetros y después aprovechó la estela del gigante suizo, que le guió hasta la plata. Tercero fue el alemán Tony Martin, aquel que llegó segundo tras Gárate en la etapa del Ventoux.

Sólo Óscar Freire se cansó ayer menos que Cancellara, quien cruzó la meta saludando al respetable: el viaje del cántabro a Lugano duró cinco minutos, los que tardó en llegar desde su casa en Coldrerio. Más sudaron José Iván Gutiérrez y Juan José Cobo, los dos españoles de la contrarreloj, que estuvieron fatal. Gutiérrez, quien en 2005 fue plata por delante de Cancellara, terminó 35º, a casi 6m del suizo, y Cobo, añadido de última hora por el positivo de Héctor Guerra, 42º de 66, a 6m 16s.

Clasificación contrarreloj. 1. Cancellara (Suiza), los 49,8 kilómetros en 57m 55s (51,580 km/h). 2. Larsson (Suecia), a 1m 27s. 3. Martin (Alemania), a 2m 30s.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de septiembre de 2009