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Reportaje:

Juega el Barça, remata el Madrid

El equipo azulgrana suma 10 minutos de posesión y 150 pases más por partido que su rival, superior en remates y centros

Si fueran dos púgiles sobre el cuadrilátero, el Barça sería un campeón por puntos, y el Madrid un vencedor por KO. Sobre el césped, el conjunto de Pep Guardiola desfonda a sus rivales con muchos minutos de posesión y el balón volando de unos pies a otros hasta que aparece el hueco en el área, mientras el equipo de Manuel Pellegrini machaca por su pegada y por un estilo más vertical que horizontal. Igualados con cuatro victorias en cuatro jornadas, rozándose en goles marcados (14 del Barça por 13 del Madrid) y recibidos (tres por dos), ambos equipos parecen jugar una Liga propia, a una marcha superior al resto. "Hay una diferencia de potencial con respecto a los demás equipos muy amplia, debido a la diferencia presupuestaria. Y eso de una manera u otra se tiene que traducir", afirma Miguel Pardeza, director de fútbol del Madrid.

Pardeza: "Nuestro fútbol es más directo, nos basamos en los impulsos"

Ronaldo protagoniza uno de cada cuatro disparos, pero Messi es más eficaz

Aún así, hay jugadores que siguen sin descartar al Sevilla y al Valencia en la lucha por la Liga. "Es muy pronto para hablar de una Liga de dos. Y en cuanto al duelo con el Barça, ellos tienen un equipo ya formado, nosotros nos estamos formando", afirma Pepe, central del conjunto blanco. Un equipo formado y otro en formación, cada uno según su propio patrón. El Barça tiene el balón 10 minutos más de media por partido que el Madrid, y el equipo cuenta casi 150 pases por encuentro más que su rival. El Madrid, por el contrario, es un correcaminos. De área a área. De ahí que visite más la portería que el conjunto azulgrana (seis remates más de media, ocho centros más por partido), pero con menos elaboración. "El Barça tiene su propio estilo y es tan original que cualquier intento de acercarse es utópico", analiza Pardeza. "Nuestro juego es mucho más directo, ellos en cambio necesitan mucho más tiempo de posesión para llegar. Es normal, la del Barça es una máquina engrasada y nosotros nos apoyamos más en los impulsos. Somos un equipo en formación, no tenemos tiempo para pensar y elaborar las jugadas, nos fiamos más del instinto", añade.

Si el Barça madura los encuentros con paciencia, el Madrid suele ir por la vía rápida, sin tanto tránsito por el centro del campo. Por eso Guardiola torció el gesto tras golear al Atlético (5-2). Muchos goles, jugadas poco masticadas. "Estamos jugando horrible", le dijo a su ayudante, Tito Vilanova, durante el partido. "Corrimos demasiado detrás de la pelota. Las dos primeras acciones hemos marcado y hemos pensado que así se hacía gol, y hemos querido jugar a esto, pase y gol. Tocaba pase y no lo hacíamos, no tocaba driblar y lo hacíamos...". Pese al 0-0, le gustó más el choque contra el Inter porque el equipo fue fiel a sí mismo.

En el ideario del Barça, el partido del Atlético fue la excepción. En el camino del Madrid hasta ahora, ha sido la norma, por mucho que a Pellegrini le guste un plato más elaborado, como la primera parte ante el Zúrich: líneas adelantadas y Xabi Alonso al mando. Claro que tampoco tiene los mismos mimbres. Y claro que tampoco el técnico chileno busca emular a los azulgrana. "No pretendo que el Madrid juegue como el Barcelona. Son dos equipos distintos, dos instituciones distintas, dos públicos distintos y dos maneras de sentir el fútbol absolutamente distintas", dice el chileno. "Es que el Madrid nunca ha jugado como el Barça y nunca jugaremos como ellos", continúa Pardeza. En el club consideran que el Barça es el equipo que "más elabora" del mundo y que los blancos, para hacerle frente -de ahí que Pellegrini en los entrenamientos haga mucho hincapié en eso- tienen que mejorar los hábitos de posesión y reposo en el centro del campo para que el desgaste sea menor.

Si alguien en el Bernabéu tiene entre ceja y ceja la portería, ése es Cristiano Ronaldo, una metralleta: uno de cada cuatro remates y uno de cada seis centros del Madrid salen de sus botas, aunque Messi es un milagro de eficacia en el Barça. Ocho remates, cinco goles, un 62% de acierto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de septiembre de 2009