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Rajoy apacigua (o adormece) al PP

Las dudas del PSOE y la posibilidad de volver al poder neutraliza las críticas internas - Prácticamente nadie ha hablado en las últimas tres reuniones

Más de 300 personas se juntaron el lunes en la calle Génova, venidas desde toda España, y desde Bruselas los eurodiputados. Pero entre todos ellos, sólo el veterano Manuel Fraga se decidió a abrir la boca después de que hablara Mariano Rajoy para bromear: "Esta vez se le ha aplaudido más que otras". Era la Junta Directiva Nacional, equivalente al Comité Federal del PSOE, que ayer tuvo 31 intervenciones de dirigentes. Y no fue una excepción. Era la tercera reunión interna consecutiva -antes pasó en dos comités ejecutivos- en la que nadie hablaba tras el jefe, ni siquiera para bien.

El líder del PP, hasta hace unos meses acosado por las críticas internas, camina ahora con tranquilidad. Según opinión generalizada, son las dudas del PSOE, la posibilidad de volver al poder y la certeza de que Rajoy, después de la victoria en las europeas, llegará a 2012, lo que ha desanimado a los críticos y apaciguado al partido. Otros creen que Rajoy más bien lo ha adormecido, y la ausencia de debate no es prueba de liderazgo sino de desinterés general.

Montoro: "Nadie llegó al Gobierno ofreciendo sangre, sudor y lágrimas"

"La derecha no tiene mucha tradición de debate interno en las reuniones. Somos presidencialistas", sentencia un dirigente. "La gente empieza a oler la victoria y el poder, no es momento de poner palos en las ruedas", añade otro. Lo cierto es que Rajoy gobierna el partido sin oposición. La última reunión con críticas o dudas fue hace más de un año. Los cuatro protagonistas de esas críticas, Juan Costa, Carlos Aragonés, Gabriel Elorriaga e Ignacio González quedaron fuera del Comité Ejecutivo por decisión de Rajoy. "No es momento de decir nada, todos sabemos que queda mucho tiempo, estamos en periodo valle, y al final, las decisiones se toman entre cuatro, es la forma de trabajar de Mariano, es inútil hablar ahora", sentencia otro miembro de la dirección.

El líder se concentra ahora, según su entorno, en lo que llaman "construir la alternativa". Rajoy está buscando un perfil más constructivo, señalan. Pero sin definirse del todo. Es pronto para eso, insisten, porque el PP no trabaja con la hipótesis de elecciones anticipadas, algo que, dicen, sería suicida para el PSOE. Rajoy quiere evitar definirse con grandes propuestas de recortes de gastos o reformas de fondo dolorosas.

En medio de un otoño caliente con malos datos económicos y una compleja negociación presupuestaria, algunos dirigentes reclaman en privado que el PP asuma más riesgos, con discursos claros sobre dónde hay que recortar los gastos. Pero en una reunión con todos los portavoces de área del Congreso para analizar la estrategia sobre los Presupuestos, Cristóbal Montoro, máximo responsable económico del partido, dejó muy clara la posición de la dirección. "Ninguna oposición llegó al Gobierno ofreciendo sangre, sudor y lágrimas", sentenció ante quienes pedían arriesgar más, entre ellos algunos veteranos miembros de ese colectivo de portavoces. No es momento de proponer medidas dolorosas, aunque sean inevitables, sentencian en la dirección.

La idea es no apostar por decisiones que generen rechazo social. De hecho, el líder critica todos los días el aumento de gasto público originado por Zapatero, pero ha votado a favor de muchas de las importantes decisiones de gasto -el jueves sus diputados apoyaron los 420 euros para quien agote el paro- o se ha abstenido en otras, como los 8.000 millones para los ayuntamientos.

La estrategia del PP, dirigida por Rajoy e inspirada por Pedro Arriola, su principal asesor y analista de tendencias sociales y electorales, consiste en concentrar el foco en José Luis Rodríguez Zapatero para que él se siga desgastando con la crisis, según analizan varios marianistas. Mientras, Rajoy sigue construyendo una imagen positiva y poco a poco introduciendo elementos de alternativa. El optimismo está pues instalado en el PP, aunque la preocupación sigue concentrada en el asunto que les trae de cabeza desde hace siete meses: el caso Gürtel, que, a pesar de tener pocos efectos electorales, no se da por acabado en la sede de la calle Génova.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de septiembre de 2009