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Lauren Bacall, por fin con Oscar

La actriz recibirá una estatuilla de honor fuera de ceremonia

Por fin, el Oscar sacará a bailar a su mejor estrella, Lauren Bacall. Le ha costado unos años teniendo en cuenta que Bacall comenzó su carrera a los 19 y el próximo miércoles cumple 85. Además, Bacall recibirá esa merecida estatuilla de tapadillo, en forma de un galardón de honor entregado fuera de ceremonia (junto al director y productor Roger Corman y el director de fotografía Gordon Willis) el próximo 14 de noviembre.

Pero la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas siempre fue por detrás del resto porque nadie pone en duda el legado de esta leyenda. Menos ella misma. "Nunca me he considerado una gran actriz. Sólo intento seguir viva", declaró este año con esa voz rasposa y siempre directa. Bacall legendaria, cáustica y elegante. Por siempre viuda de Humphrey Bogart, aunque se casó por segunda vez con Jason Robards. Judía neoyorquina, salvo sus amigos que la llaman Betty (su nombre de pila es Betty Joan Perske), el resto del mundo la conoce por el nombre de soltera de su madre, Bacall, Lauren Bacall.

Hollywood nunca le perdonó que sus mayores éxitos los consiguiera tan joven y junto a un Bogart 25 años mayor: Tener o no tener, El sueño eterno o Cayo largo. Ni su carrera ni su vida se acabaron con Bogart, aunque se tuvo que marchar de Hollywood para encontrar en el teatro el reconocimiento a su talento que el cine le había negado.

En apariencia reservada y alejada de la industria, nada más lejos de la realidad. Madre de tres hijos, dos de ellos junto a Bogart, y de numerosos nietos a los que adora, Bacall no ha desaparecido ni del recuerdo ni de la pantalla. Sólo este año, la octogenaria actriz cuenta con algunos proyectos en una industria de jóvenes: Carmel, donde interpreta el papel de una marchante de arte además de falsificadora y The wide blue yonder, junto a Brian Cox y Grandma.

Como dice su agente, Johnny Planco, Bacall "te mantiene siempre en ascuas". Además está su lengua, que no tiene pelos. A los periodistas los puso en su sitio por utilizar tan a la ligera epítetos del tipo de "leyenda" para referirse a Nicole Kidman. "Uno tiene que ser mayor", dijo. Y sobre Tom Cruise dejó claro que el nombre no equivale al de un gran actor. Sobre el cine actual, Bacall dice lo que el resto piensa: que "la mayor parte de las películas son terribles". Y a la hora de reflexionar sobre grandes intérpretes actuales sus gustos se decantan por Daniel Day-Lewis, Leonardo DiCaprio, Annette Bening y la última ganadora como mejor actriz, Kate Winslet.

Por eso son creíbles (aunque no sean suyos) los comentarios que Bacall hace en Twitter: si se quiere una buena película de vampiros, Nosferatu de Murnau, en lugar de Crepúsculo; o, lo mejor de llegar a los 85 es poder fumar todo lo que quiere.

Ahora por fin, puede silbar al Oscar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de septiembre de 2009