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Necrológica:

Mike Bongiorno, icono de la televisión italiana

El presentador y showman Mike Bongiorno, uno de los padres de la televisión italiana, conocido como el rey de los concursos y el príncipe de los presentadores, falleció ayer a los 85 años, a causa de un infarto sufrido mientras se encontraba en el hotel Metropole de Montecarlo, donde pasaba unos días con su mujer, Daniela.

Bongiorno fue durante más de 50 años uno de los rostros más populares de la televisión italiana. Su presencia se prolongó desde 1956 hasta ahora mismo; ayudó a fundar la RAI, atravesó más de 50 Gobiernos y la desaparición de la Democracia Cristiana y del Partido Comunista, presentó 11 ediciones del Festival de Sanremo, y llegó a tiempo de convertirse en una de las caras de la revolución social y televisiva impulsada por el magnate Silvio Berlusconi.

El presentador era originario de una familia italo-americana (el abuelo emigró desde Sicilia) y había nacido en Nueva York en 1924 con el nombre de Michael Nicholas Salvatore Bongiorno.

Pasó su adolescencia en Turín, donde llegó con su madre, siendo muy pequeño, tras la separación de sus padres. Allí inició su carrera en los medios de comunicación, colaborando con el diario La Stampa.

Durante la II Guerra Mundial ejerció de correo secreto entre los partisanos y los aliados, pero fue capturado por la Gestapo en 1944. Colocado ante el pelotón de fusilamiento, se salvó porque los alemanes le encontraron los papeles de ciudadano estadounidense.

Pasó varios meses en la cárcel de San Vittore, en Milán, y allí coincidió con el periodista Indro Montanelli, del que fue gran amigo. "Fuimos arrestados por razones distintas, pero por él me jugué la vida más de una vez", contó Bongiorno en Corriere della Sera. "Me escondía en la boca un papelito escrito por Indro y se lo llevaba a Maggiolino, la mujer a la que él estaba ligado sentimentalmente. Si me llegan a pillar...". Montanelli, que apoyaba el fascismo, fue liberado con una fuga rocambolesca; Bongiorno fue deportado primero a Bolzano y luego a Matthaussen. "Me quedé fatal, pero luego logré salir yo también", recordaba. Hubo un intercambio de prisioneros y fue repatriado a Estados Unidos. Siguió siendo muy amigo de Montanelli, al que años después logró convencer para debutar en televisión como comentarista de Telemontecarlo.

Antes, Bongiorno había trabajado en un diario italo-americano de Nueva York y en la radio The Voice of America. A principios de los cincuenta volvió a Italia, donde colaboró en el nacimiento de la RAI, ayudó a importar formatos de EE UU y presentó Il motivo in maschera, primer gran éxito de su carrera en el país.

Tras trabajar durante casi 30 años en la cadena pública, Bongiorno se convirtió en uno de los símbolos de la televisión comercial en las cadenas privadas de Silvio Berlusconi. Presentó numerosos programas para Mediaset (Bis, Superflash, Telemike), y entre 1989 y 2003 llevó las riendas de La Ruota della Fortuna.

Hace unos meses, fichó por el canal Sky, propiedad de Rupert Murdoch. Su marcha no sentó bien a Berlusconi, que ayer lo calificó como "un amigo".

El presidente de la República, Giorgio Napolitano, dijo que Bongiorno fue un "extraordinario ejemplo de laboriosidad y capacidad profesional".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de septiembre de 2009